El director de Agenda 2030 insta a las instituciones y colectivos sociales a colaborar para implantar “una economía para la vida” con más derechos
• Juan Ponte aboga por una mayor audacia política para luchar contra el proceso de desdemocratización y las políticas que "ponen a competir a los últimos con los penúltimos"

El director general de Agenda 2030, Juan Ponte, ha instado hoy a las instituciones públicas y a los colectivos sociales a colaborar para construir una “economía para la vida” que ofrezca más derechos y bienestar. Así lo ha expuesto en la presentación de las jornadas La toxicidad está en el aire… y la buena gente también, que buscan ser una respuesta a los mensajes de odio, que “nacen de la desinformación y la mentira”, ha asegurado.
Ponte ha considerado "absolutamente urgente" celebrar estas jornadas, que recogen el espíritu de la Agenda 2030 que se inspira en el principio de que nadie es más que nadie “y de esto se sigue, como corolario, que nadie se puede quedar atrás". Tras lamentar la ruptura de los consensos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, que sometían las relaciones entre países a las normas y al derecho internacional, ha alertado de que vuelve “la ley de la selva, donde la fuerza es el criterio decisorio”.
Además, ha denunciado que se vive un proceso de desdemocratización que se refleja en un recorte de derechos, el aumento de la desigualdad y la pérdida de reconocimiento de los bienes comunes y los servicios públicos. Y todo ello, ha subrayado, “se está produciendo en los países más ricos”. Para oponerse a ello, Ponte ha defendido una política “con altura de miras y mayor audacia”, con la que poder defender “con uñas y dientes más derechos y bienestar”.
El director ha calificado de “error garrafal” achacar a la ignorancia el avance de los discursos de extrema derecha. “La fatiga democrática surge cuando no cumplimos con las expectativas de emancipación social y se recortan los derechos sociales y las libertades civiles, lo que genera malestar entre la ciudadanía”. Y ha apuntado a sentimientos como el desprecio, la envidia o el resentimiento como el germen de “la implantación de los discursos de la extrema derecha, que surgen de políticas que ponen a competir a los últimos con los penúltimos”.
Para combatirlo, Ponte aboga por un nuevo modelo económico que permita dar respuestas a las necesidades reales de la ciudadanía, anteponiendo los intereses de la mayoría al beneficio de las oligarquías. “No hay fórmulas mágicas, pero la receta para combatir el odio de la extrema derecha tiene que ver con implantar una economía antifascista, que sea para la vida y ofrezca más derechos y más bienestar".
Ponte ha explicado, por último, que es imprescindible relacionar derechos sociales y medioambientales, porque "van de la mano: La transición es transición ecosocial".
Las jornadas, que cuentan con la financiación de la consejería, se celebrarán los días 12 y 13 de diciembre en el Archivo Histórico de Asturias (Antigua Cárcel de Oviedo). Además de Juan Ponte, participaron en la presentación, entre otros, representantes de la Coordinadora de ONGDs de Asturias (Codopa), el Ayuntamiento de Oviedo, la Universidad de Oviedo, el Conseyu de La Mocedá y XEGA.



