null El presidente ensalza las oportunidades de inversión que ofrece Asturias, "una comunidad a la vanguardia industrial, hiperconectada, polo logístico y de innovación y paraíso de calidad turística"
  • El presidente participa junto al ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, en el III Foro de Inversión Empresarial Asturias, tierra de oportunidades, organizado en Madrid por las cámaras de comercio del Principado
17 de mayo de 2024

El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha ensalzado hoy las oportunidades de inversión que ofrece Asturias, "una comunidad a la vanguardia industrial, hiperconectada, polo logístico y de innovación del cantábrico y paraíso de calidad turística". El jefe del Ejecutivo ha participado en el III Foro de Inversión Empresarial Asturias, tierra de oportunidades, organizado en Madrid por las cámaras de comercio del Principado, tras reunirse con el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, que también ha intervenido en el acto.

A esta enumeración, se suman las señas distintivas del Principado: "Unos servicios públicos sobresalientes, una industria agroganadera que es una marca de calidad y una belleza natural fuera de toda duda", ha destacado Barbón.

El auge de las empresas de base tecnológica, que va parejo a la apuesta por la ciencia, son una muestra de que las oportunidades en marcha "ya se están aprovechando". En este sentido, ha explicado los proyectos para dar una nueva vida a algunos pozos mineros con iniciativas como invernaderos con luces led o un centro de supercomputación. "Así es la Asturias de hoy", ha presentado ante el lleno del teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes.

Esta ha sido su intervención íntegra:

INTERVENCIÓN del PRESIDENTE DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ADRIÁN BARBÓN

III Foro de Inversión Empresarial Asturias, tierra de oportunidades

 

Les agradezco su inversión. Ustedes, todas las personas que nos acompañan, han invertido trabajo y tiempo para participar en esta tercera edición del Foro Inversión Asturias, tierra de oportunidades, organizado en colaboración con las cámaras de comercio. Gracias expresas a sus responsables por ese dinamismo contagioso con el que abordan siempre cualquier iniciativa. Con esta breve intervención, intentaré demostrarles que su inversión para asistir a este foro será rentable.

 

El día 9, hace poco más de una semana, participé en el acto inaugural de las obras del horno eléctrico de ArcelorMittal en Veriña, en Gijón, que supondrá un desembolso superior a los 200 millones. Cuando escuché las explicaciones técnicas me pareció estar asistiendo a una charla futurista. El uso combinado de robótica e inteligencia artificial abrirá paso a la acería más automatizada del mundo, sin personas cerca del horno, con menos emisiones e incluso menos ruidos.

 

Aunque soy de letras (y a mucha honra), entendí perfectamente qué nos estaban mostrando. Allí estábamos viendo el futuro de la industria asturiana.  Aquella maqueta era mucho más eficaz que una bola de cristal: a través de ella se podía contemplar la supervivencia de la siderurgia durante décadas. Es una de las mejores noticias que puede recibir un presidente del Principado.

 

Luego volveré sobre el asunto siderúrgico. Si he elegido este inicio es para destacar los cambios que se están produciendo ante nuestros propios ojos, y que tan a menudo minusvaloramos. Pongo otro caso, al alcance de cualquiera. Ayer mismo, para acercarme a Madrid, viajé en un tren de alta velocidad. Salí de Oviedo poco antes del mediodía y en torno a las tres ya caminaba por un andén de Chamartín. Eso ya es nuestro presente.

 

A la vuelta de la esquina, el centro logístico de Amazon de Siero comenzará a funcionar en el otoño. Ocupa una parcela del polígono industrial de Bobes, que ha pasado de ser una suerte de vivero masivo de plumero de la pampa a uno de los emplazamientos más disputados de Asturias. La decisión de Amazon no sólo es importante en sí misma, por la inversión y la creación de empleo, sino también por su arrastre. Como un recio aldabonazo, Amazon ha despertado el interés por el enorme potencial logístico del Principado.

 

De momento, no pondré más ejemplos. Sólo pretendo que seamos conscientes de la transformación, o metamorfosis, o mutación, llamémosla como queramos, que está viviendo Asturias. El Principado es, como afirma este encuentro, una tierra de oportunidades, pero de oportunidades en marcha que ya se están aprovechando.

 

Propongo un ejercicio colectivo: dibujemos el retrato de esa nueva Asturias. Estoy convencido de que pese a que ya convive con nosotros, a que forma parte de nuestro día a día, aún nos cuesta trabajo reconocerla. Yo me atrevo con cinco rasgos sin los que es imposible entender hoy al Principado:

 

Una comunidad a la vanguardia industrial. La industria aporta más del 20% del PIB. Somos una de las seis comunidades que supera este porcentaje. Este es un indicador relativamente conocido, pero probablemente pocas personas sepan que esa cantidad incluye unos astilleros que son referencia internacional, empresas líderes en la fabricación de componentes para parques eólicos marinos, los proyectos más avanzados para producir hidrógeno verde o un sector de empresas de defensa revitalizado, pujante y con una gran capacidad de desarrollo.

 

Una comunidad hiperconectada. Con la mejor oferta de vuelos de nuestra historia y la apertura de la alta velocidad ferroviaria al tráfico de mercancías y pasajeros, hemos roto para siempre con el secular complejo de aislamiento.

 

 La mejora de la red de cercanías ferroviarias y el desarrollo del corredor atlántico, por fin en pie de igualdad presupuestaria con el mediterráneo, fortalecerán más las posibilidades de crecimiento de Asturias.

 

El polo logístico del cantábrico. La nueva era de las comunicaciones se complementa con una excelente oferta de suelo industrial. Antes cité Bobes y ahora tengo que añadir, al menos, el de polígono de baterías en Avilés y las parcelas de la ZALIA, a punto de iniciar su comercialización. La combinación de la alta velocidad ferroviaria, suelo industrial y la capacidad de los puertos de Gijón y Avilés nos permite aspirar a convertirnos en capital logística, en el polo logístico del cantábrico.

 

Un paraíso de calidad turística. Cada año marcamos un nuevo récord. Ahora estamos a punto de aprobar un cambio legislativo para salvaguardar nuestro modelo y evitar el aumento desaforado de las viviendas de uso turístico. En esta materia siempre hemos sabido ir dos pasos por delante desde los tiempos en los que fuimos pioneros del turismo rural y ahora vamos a volver a hacerlo: no a la masificación, no a la degradación de los cascos históricos de nuestras ciudades, no a la saturación y sí a la calidad.

 

La geografía de la innovación. Aquí vuelvo a tirar de datos, porque son muy reveladores: desde que soy presidente hemos pasado de dos a 14 centros de I+D+i.

 

El auge de las empresas de base tecnológica va parejo a la apuesta por la ciencia hecha hace sólo cinco años por mi gobierno. Por ponerles una muestra, estamos preparándonos para dar una nueva vida a algunos pozos mineros con iniciativas como invernaderos con luces led o un centro de supercomputación.

 

A este quinteto, añádanle todo lo que siempre nos ha distinguido. Me refiero a lo primero que dice cualquiera que conozca Asturias: unos servicios públicos sobresalientes, una industria agroganadera que es en sí misma una marca de calidad, una comunidad que presume de sus políticas de igualdad y con una belleza natural fuera de toda duda.

 

Así es la Asturias de hoy. Luego iré con las lagunas, pero ése es el retrato. Ahí, en ese encuadre hay que incluir la prolongada mejora del mercado laboral, el récord de exportaciones, el auge de la iniciativa empresarial y un sinfín de datos más. Pero parte importante de nuestra competitividad pasa por actualizar sin complejos nuestro retrato. Cuando hablemos de invertir en el Principado, presentémosles la nueva Asturias, y entonces conseguiremos que nuestros interlocutores lleguen a la misma conclusión que algunos abrazamos desde hace muchos años: un lugar ideal para invertir, para trabajar y para vivir. No dejemos que se engañen con una postal amarillenta del pasado. Asumámoslo como un deber colectivo que implica al gobierno, las cámaras de comercio, el empresariado, los sindicatos y todas las fuerzas políticas y sociales empeñadas en lograr lo mejor para nuestra tierra.

 

Si alguien me preguntase cuál es el secreto de esta metamorfosis me pondría en un aprieto. Habría tanto que decir que no sabría cómo condensarlo. Pero sí me arriesgo con algunas ideas generales. Las voy a resumir en tres:

 

Saber que nos queda mucho por hacer. Así me adelanto a las críticas, porque me van a reprochar que solo destaque los aspectos positivos. Disculpen la broma, pero yo nunca conocí a nadie que hiciese prosperar su negocio hablando mal de su producto. Si estamos aquí para potenciar la inversión en Asturias, lo lógico es que destaquemos nuestras cualidades. 

 

Ya más en serio, un gobierno siempre debe ser consciente de que su tarea está incompleta. Antes presumí del inicio de la acería eléctrica de Veriña.

 

Sumada a la anunciada para las instalaciones de Avilés, son una garantía de supervivencia. Ahora, con el agradecimiento debido a ArcelorMittal, mi gobierno –y estoy convencido de que el Ministerio de Industria también- no va a dejar de pelear para que se ejecute por completo el plan de descarbonización.

 

Puedo pasar la pelota al campo de las comunicaciones. La conexión con la alta velocidad supone un antes y un después, es la clave de bóveda de la mejora de las infraestructuras, pero también sé que hay un arrastre histórico de retrasos en muchas obras, como todas las relacionadas con las integraciones ferroviarias en Gijón, Langreo y Avilés, y que no podemos dejar de reclamar que esa deuda se salde.

 

Así podría seguir en muchos otros terrenos. Para no aburrirles con la enumeración, todo se resume en una regla básica: Primero, Asturias. Si tenemos claro este principio, sabremos tanto reconocer los avances como criticar los retrasos.

 

Tomar siempre la iniciativa. Presido un gobierno de unidad progresista y vocación reformista. El apellido es un poco largo, pero muy descriptivo. Un gobierno que se conforme con verlas venir tiene poca ambición, y la de mi Ejecutivo es superlativa, así que siempre estaremos tomando medidas para promover el dinamismo económico de Asturias.

 

Con este propósito le adelanto que ya tenemos preparada, lista para su aprobación en las próximas semanas, una ley de proyectos estratégicos, que nos permitirá reducir a la mitad los trámites para favorecer la actividad empresarial.

 

Este proyecto de ley fija dos requisitos, debiendo cumplir uno: la inversión directa debe superar los 30 millones y ha de crear al menos un centenar de empleos. En los concejos en riesgo de despoblación –55 de los 78 ayuntamientos asturianos- estos límites se reducen a la mitad: 15 millones y 50 puestos de trabajo. El objetivo es obvio: facilitar la captación de inversiones.  No estamos a verlas venir, vamos a por ellas.

 

Saber que no estamos solos. Sería la tercera regla. Asumir que un gobierno no puede hacerlo todo, ni siquiera pretenderlo. El monopolio de la iniciativa es una pésima receta. Soy un firme defensor de la cooperación entre administraciones y de la colaboración público privada, siempre con el interés general por delante de cualquier afán partidista.

 

En Asturias tenemos muy buenos ejemplos. La estrategia de captación de inversiones o el apoyo al corredor atlántico valen de muestra. Añado otro más: hoy damos el primer paso en un proyecto singular, un ejemplo de colaboración público-privada que formalizaremos en los próximos días y que aspira a convertirse en un instrumento ágil al servicio del tejido empresarial y del empleo.

 

Esta misma mañana, el Consejo de Gobierno autorizará la firma del convenio con las cámaras de comercio, FADE y la Asociación Compromiso Asturias XXI para la puesta en marcha de la Oficina de Asturias en Madrid, uno de los compromisos que habíamos asumido al principio de la legislatura y que nos servirá de embajada comercial permanente para promocionar la inversión en el Principado.

No les distraigo más tiempo. He procurado sintetizar al máximo para presentar en sociedad la Asturias de hoy, tan nueva, tan pujante, tan ilusionada y, a la vez, tan desconocida. A estas alturas no sé si la inversión que han hecho para asistir a este acto les ha merecido la pena.

 

Ustedes sabrán valorarlo. Lo que les aseguro es que invertir en Asturias es un buen negocio. Piensen en el lugar ideal para vivir, para trabajar y para invertir y acabarán dando con ese lugar del norte asomado al cantábrico que lo tiene todo para competir. Allí les esperamos.

 

 

 

 

Documentación

Galería de imágenes

En la imagen, el presidente del Principado, Adrián Barbón, durante su intervención en el II Foro de Inversión Empresarial 'Asturias, tierra de oportunidades'

Galería de audios

Presidente del Principado, Adrián Barbón, sobre supervivencia de siderurgia asturiana y oportunidades
Transformación de Asturias ya en marcha
Rasgos distintivos del Principado
La Asturias de hoy
Reconocer los avances y hablar bien de Asturias
Tomar la iniciativa y ley de proyectos estratégicos
Colaboración público-privada y puesta en marcha de la Oficina de Asturias en Madrid
Asturias tiene todo para captar inversiones