El presidente asegura que el Principado se volcará para que en los próximos años “Asturias multiplique su atractivo empresarial”

El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha defendido hoy que su Ejecutivo trabajará sin pausa para que “en los próximos años, Asturias multiplique su atractivo empresarial”. Para ello, el Gobierno retomará la estrategia de captación de inversiones puesta en marcha la pasada legislatura, que ha dado buenos resultados y que se reforzará gracias a la apertura de una oficina económica y comercial en Madrid el próximo año.
Durante la presentación del informe sobre el impacto que tendrán en el Principado los contratos del Ministerio de Defensa para la fábrica de Trubia de Santa Bárbara Sistemas, Barbón ha recordado que en esta legislatura se aprobará la Ley de Proyectos Estratégicos para reducir las trabas burocráticas. Además, se seguirá apostando por la I+D+I, con una red de polos tecnológicos que “conformarán una auténtica geografía de la innovación” y se culminará la Asturias hiperconectada mediante la extensión de la banda ancha, la cobertura por satélite y la llegada de la alta velocidad.
Este ecosistema industrial tendrá también un importante pilar en la fábrica de armas de Trubia, que contará con carga de trabajo hasta 2037 por los contratos de Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR) y del Vehículo de Apoyo a Cadenas (VAC) y que generarán cerca de mil empleos y un impacto económico de 1.350 millones. “El efecto tractor de la inversión va a sacudir toda la industria asturiana, del mismo modo que las empresas de defensa van a beneficiarse del potencial tecnológico, innovador y logístico que ya ofrece Asturias”, ha valorado Barbón.
El clúster de defensa impulsado en 2022 se ha convertido, en palabras del presidente, “en un ventanal abierto al crecimiento económico”. “Será imposible imaginar el mapa económico del Principado sin el empuje de las empresas de defensa, lideradas por Santa Bárbara, y con la historia de la fábrica de Trubia en primera línea, con todo su asado a cuestas, pero acorazada para el futuro”, ha subrayado.
A continuación, reproducimos la intervención íntegral del presidente en el acto.
INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ADRIÁN BARBÓN
Presentación del informe Impacto que tienen y tendrán en Asturias los dos últimos programas de adquisiciones del Ministerio de Defensa a través de la Fábrica de Trubia de Santa Bárbara Sistemas
Las obligaciones de la presidencia del Principado incluyen de cuando en cuando el desayuno de malos tragos. Por eso agradezco que me hayan invitado a acompañarles esta mañana. Hoy me corresponde la satisfacción de volver a dar buenas noticias.
Los datos del informe sobre el impacto de los contratos adjudicados por el Ministerio de Defensa a Santa Bárbara son impresionantes. Los talleres de la fábrica de Trubia, una factoría con más de dos siglos de existencia, se transformarán en una lanzadera industrial para Oviedo y Asturias entera.
No obstante, antes de adentrarme en los detalles, permítanme que comparta algunas reflexiones. Por ejemplo, vamos a pensar por qué el Principado está consolidándose como un destino inversor.
Para oídos escépticos, aclaro que parto de dos datos.
- El primero, que desde 2020 el Principado capta más compañías de las que se van a otras comunidades; es decir, que llevamos tres años consecutivos con un saldo positivo de movilidad empresarial.
- El segundo, que la Estrategia de Atracción de Inversiones ya consiguió sumar 13 proyectos durante la pasada legislatura, con una estimación de 868 empleos.
Cuando una empresa elige un emplazamiento calibra muchos factores. La existencia de mano de obra cualificada, la existencia de recursos naturales, la fiscalidad, la posibilidad de establecer alianzas tecnológicas y participar en cadenas de valor, la logística, la dotación de infraestructuras y la calidad de vida, entre otros. Es excepcional que se sopese un solo elemento. Bien al contrario, la decisión se toma después de ponderar varios de estos vectores. La conclusión, a la vista de los números, es que Asturias reúne las condiciones para convertirse en un lugar cada vez más deseado para invertir, para trabajar y para vivir.
Soy perfectamente consciente de que estamos en una sociedad globalizada donde las exigencias de competitividad son máximas. Por lo tanto, en lo que voy a decir no hay un ápice de ingenuidad ni de optimismo impostado: si lo hacemos bien en los próximos años, Asturias multiplicará su atractivo empresarial.
Hecha la afirmación, toca argumentarla. Echo mano de unos cuantos anclajes:
Una comunidad pequeña no puede quedarse sentada, a la espera de que los proyectos empresariales caigan del árbol como fruta madura. Está obligada a permanecer atenta a todas las oportunidades, correr tras ellas y perder las menos posibles. Por eso vamos a reanudar la exitosa estrategia de captación de inversiones, reforzada con la apertura de una oficina económica y comercial en Madrid en 2024.
Quien se decida a crear riqueza y empleo debe tenerlo fácil. A ello contribuirá la poda de los excesos burocráticos y la aprobación de la Ley de Proyectos Estratégicos, en la que ya trabajan las consejerías de Transición Ecológica y Ciencia, ambas representadas por sus titulares en este acto.
La diversificación del tejido económico y, sobremanera, la apuesta por la I+D+i, son levadura para la iniciativa empresarial. Por eso nos preparamos para desplegar una red de polos tecnológicos que conformará una auténtica geografía de la innovación.
La culminación de la Asturias hiperconectada, gracias a combinar los planes de extensión de la banda ancha con la cobertura por satélite, favorecerá a quienes quieran emprender o trabajar en el medio rural, incluidos los nómadas digitales.
Este verano bastaba salir a la calle para comprobarlo: el Principado está de moda. Las empresas vinculadas al turismo no van a dejar pasar esta ocasión. Además, cuanto más aumente el valor de la marca Asturias, más crecerá también el interés empresarial.
El AVE no sólo puede triplicar el número de viajeros, ha de ser una locomotora para el dinamismo económico. No conozco a nadie que minusvalore la repercusión turística, industrial y logística de la apertura de la variante de Pajares ni su importancia para la localización de inversiones.
El buen uso de los fondos europeos ligados a la transición ecológica, a los que se añadirán los 263 millones del Fondo de Transición Justa, ha situado nuestra comunidad a la vanguardia de la economía verde. Es una ventaja comparativa para proyectos vinculados a las energías renovables y el empleo del hidrógeno verde.
Y, por último, y así enlazo con el contenido del informe, el ejercicio de la diplomacia discreta. Ese seguirá siendo el libro de estilo de mi gobierno, que tan buenos resultados ha dado. Sin ir más lejos, para conseguir que el Ministerio de Defensa contara con la fábrica de armas de Trubia para ejecutar los contratos del Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR) y del Vehículo de Apoyo a Cadenas (VAC). A este propósito, agradezco públicamente la permanente disposición al diálogo de la ministra Margarita Robles. Sin su atención, sin su conocimiento de Asturias y del potencial de la factoría ovetense, probablemente todo se habría vuelto mucho más difícil.
Llegados a este punto, se preguntarán qué tiene que ver lo que he dicho con el impacto de las adjudicaciones a Santa Bárbara.
Pues bastante, porque ese el ecosistema donde van a desarrollarse los dos grandes contratos de la fábrica de Trubia. La construcción de los dos tipos de vehículos, no es un hito aislado. El efecto tractor de la inversión va a sacudir toda la industria asturiana, del mismo modo que las empresas de defensa van a beneficiarse del potencial tecnológico, innovador y logístico que ya ofrece Asturias. Es una sociedad de beneficio mutuo para impulsar la década del cambio.
Entro ahora en algunos detalles. Hace ya más de un año, en junio de 2022, el Gobierno del Principado participó en la creación de un clúster de la industria de defensa donde participan unas 30 compañías. La adjudicación de los 8x8 era un hecho y había que anticiparse a los acontecimientos. La construcción de los 348 vehículos iba a servir de arrastre para las empresas de defensa, uno de los sectores con mayor exigencia tecnológica e innovadora.
Si hacemos memoria, recordaremos que el contrato había estado en el aire y que se sucedieron meses de incertidumbre hasta que el ministerio ratificó la elección de Santa Bárbara. Lo que ocurrió en ese lapso de tiempo queda al abrigo de esa diplomacia discreta a la que acabo de referirme. Lo que cuenta es el resultado, y el resultado nos parecía inmejorable.
Digo que nos parecía porque el siguiente contrato, el del vehículo de acción a cadenas, aparentaba más lejano. Por fortuna, nos equivocamos y la ministra Margarita Robles acabó con la incertidumbre hace poco más de tres meses. El 30 de junio, en una visita a la fábrica de Trubia, confirmó el encargo de los 394 vehículos. Con esta decisión, la planta tendrá carga de trabajo hasta 2037.
Estamos en 2023. Por lo tanto, hablamos de 14 años con trabajo asegurado. Aquí hay bastantes empresarios y me pregunto cuántos de ustedes pueden dar por garantizada la actividad a 14 años vista. Pues así es, tal como suena: el Ministerio de Defensa y Santa Bárbara han proporcionado una de las noticias más importantes de las últimas décadas para la industria asturiana. Si antes el cluster de defensa era prometedor, ahora no digamos: es un ventanal abierto al crecimiento económico.
Los datos del informe de impacto calculan que la ejecución de ambos contratos creará 931 empleos entre puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos. Es quizá el número más tangible y comprensible de los que maneja. Para quienes sean aficionados a los indicadores económicos añado otros tres:
- 41,7 millones de aumento de la recaudación fiscal para el período 2020-2027
- 1.350 millones de impacto económico
- Y una aportación del 1,34% al valor añadido bruto del Principado. En números redondos, un punto más de Producto Interior Bruto.
Entiendo que cueste asimilarlas, pero esas son las estimaciones. Para la industria de defensa suponen el mejor porvenir imaginable en muchísimos años.
Unas últimas palabras. Ayer visité las instalaciones de Corteva en el valle de Tamón. Hace tres décadas, en 1993, allí comenzó su actividad la primera factoría de Du Pont, la empresa que eligió invertir en Asturias gracias a las gestiones, también discretas, de un gobierno presidido por Pedro de Silva.
Treinta años después nos resulta difícil pensar el mapa industrial de Asturias sin incluir la multinacional americana. Y hoy me alegro de asegurar que también será imposible imaginar el mapa económico del Principado sin el empuje de las empresas defensa, lideradas por Santa Bárbara y con la histórica fábrica de Trubia en primera línea, con todo su pasado a cuestas, pero acorazada para el futuro.









