null 2022_05_28 Consejera Presidencia visita Carreño
El director general de Administración Local, Manuel Calvo; la alcaldesa de Carreño, Amelia Fernández, y la consejera de Presidencia, Rita Camblor (de izqda. a dcha.)

La consejera de Presidencia, Rita Camblor, y el director general de Administración Local, Manuel Calvo, se han reunido con la alcaldesa de Carreño, Amelia Fernández, y otros ediles de la corporación. En el encuentro han acordado que el Principado acometerá el próximo año el abastecimiento de agua de Nozalín y Ambás, una intervención que tiene un presupuesto de 85.000 euros y que permitirá mejorar el abastecimiento de agua de las dos localidades y de dos plantaciones agrícolas de la zona. 

Además la Consejería de Presidencia prestará asesoría técnica a otros dos proyectos: la ampliación del parque Santarúa, en Candás, al que se incorporará un solar sin urbanizar de la antigua conservera Albo; y la reparación del depósito de agua de Llorgozana, que tiene fugas de agua debido a los daños que han producido en la estructura las raíces de los árboles de una plantación de eucaliptos próxima. 

José Luis Villaverde, y Balbina Rebollar, de Grupo de Deportados de Asturias; la consejera de Presidencia, Rita Camblor, y la alcaldesa de Careño, Amelia Fernández (de izquierda a derecha).

La consejera de Presidencia, Rita Camblor, ha participado hoy en el acto de homenaje a cuatro carreñenses deportados a los campos de concentración de Gusen, en cuyo honor se ha colocado en el prau Gervasia un monolito con cuatro adoquines de bronce que recuerdan a cada una de las víctimas. La consejera ha felicitado a la ciudadanía de Carreño por este “ejercicio de memoria y valentía” y al Ayuntamiento de Carreño por el trabajo que realiza para la recuperación de la Memoria Histórica y la reparación de las víctimas de la represión franquista.

Camblor ha recordado a los 9.300 españoles y entre 300 y 500 españolas que fueron deportadas a campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial y que, como los vecinos de Carreño José Cuervo Álvarez, José García Cuervo, Robustiano Fernández, y Servando Suárez García, “murieron con un número tatuado en sus brazos y un triángulo azul cosido a su uniforme de rayas, como apátridas. Perecieron por sus ideales, por pretender un mundo mejor para todos, por ser fieles a los valores de la democracia y la libertad”.

“Una adecuada reparación moral e histórica es absolutamente necesaria para que la paz llegue a todas las personas que aún no han podido disfrutar de ella. Estamos comprometidos con ello", ha resaltado.