null Barbón elogia el papel de la Federación Asturiana de Concejos, “una institución ejemplar donde habita el consenso, pese a los tiempos de trinchera que vivimos”
  • El presidente del Principado destaca que el Gobierno de Asturias “está cumpliendo su palabra con Zarréu” para evitar que una tragedia así vuelva a repetirse
09 de abril de 2026

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, ha destacado la labor de la Federación Asturiana de Concejos (FACC) y ha asegurado que se trata de “una institución ejemplar en los tiempos de trinchera que vivimos”. Durante su intervención en el acto de homenaje a los presidentes y presidentas de la federación, celebrado hoy en Siero. Barbón ha puesto en valor que la FACC “se ha consolidado como un interlocutor necesario, serio y fiable”, y ha subrayado que constituye “un espacio donde conviven alcaldes de todas las ideologías posibles y, sin embargo, también habitan el consenso y la capacidad para buscar el acuerdo por encima de las discrepancias y las distancias partidistas”.

El jefe del Ejecutivo autonómico ha contrapuesto este modelo de funcionamiento al actual clima político, marcado —según ha señalado— por la confrontación. En ese sentido, ha remarcado que “esas cualidades no se adquieren por casualidad, no caen del cielo”, sino que “deben mucho a todas las personas que han ejercido el liderazgo de la organización” a lo largo de su historia.

El presidente ha recordado que la Federación Asturiana de Concejos nació en 1995 “entre recelos”, cuando existía el temor de que pudiera convertirse en un contrapoder frente al Gobierno del Principado. “Por fortuna, todos esos temores han sido fallidos”, ha afirmado, destacando que, a lo largo de casi tres décadas, la federación se ha afianzado como un actor institucional “serio, fiable y necesario” para el conjunto de Asturias.

Barbón ha atribuido buena parte de ese recorrido al liderazgo ejercido por las personas que han presidido la entidad desde su fundación. “Esas cualidades no han caído del cielo”, ha insistido, y ha añadido que han sido fruto del trabajo de quienes “han ejercido el liderazgo de la organización”, capaces de anteponer el interés general y el acuerdo a las afinidades partidistas.

En este punto, el jefe del gobierno ha tenido un recuerdo especial para los expresidentes fallecidos Graciano Torre y Ángel García. Torre, que también fue alcalde de San Martín del Rey Aurelio y, después, consejero, asumió la puesta en marcha de la federación. Fue, en palabras de Barbón, un “arquitecto del consenso”. “Hoy ha sido de justicia reconocer su legado”, ha afirmado, al tiempo que ha agradecido la labor de los demás expresidentes homenajeados por “haber probado con vuestra labor que la concordia ha sido posible”.

El presidente ha reiterado que su gobierno “jamás ha entendido la Federación Asturiana de Concejos como un contrapoder”, sino como “un poder necesario para construir juntos la mejor Asturias”. “Los 78 ayuntamientos de nuestra tierra han sido aliados imprescindibles”, ha asegurado.

Durante su intervención, Barbón también se ha referido al accidente de Zarréu, cuando se cumple poco más de un año del siniestro que costó la vida a cinco mineros. Ha defendido las medidas que el Gobierno de Asturias está adoptando para reforzar la seguridad: “el Gobierno de Asturias está cumpliendo su palabra con Zarréu”, hacer “todo lo posible para que una tragedia así no vuelva a repetirse”.

A continuación se recoge la intervención íntegra del Presidente del Principado:

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ADRIÁN BARBÓN

Homenaje a los presidentes de la Federación de Concejos


Gracias por haberme invitado a acompañaros. Ya sabéis que aquí me siento en casa. Al fin y al cabo, no dejo de ser uno de los vuestros: un ex alcalde, y con mucho orgullo.
He dicho alguna vez que soy un presidente con alma de alcalde. A algunos, esto puede parecerles una tara. Me refiero a quienes entienden que los alcaldes y alcaldesas son personas cortas de miras porque se preocupan de lo cercano, de lo inmediato, están obligadas a ser pragmáticas y, además, deben responder día a día ante sus vecinos.

Ellos lo entienden como defectos; yo, al contrario, considero que son virtudes. Por eso me gusta la política cercana, la que se pega al terreno aunque a veces se manche en el barro. No entiendo que se pueda hacer política ensimismado en una torre de marfil, alejado de lo que ocurre en la calle. No entiendo en modo alguno que se pueda hacer política distante, sin sentirse parte de una comunidad, sin compartir sus alegrías, sus esperanzas y sus sufrimientos. 

Pongo un ejemplo. Hace poco más de un año, el 31 de marzo de 2025, un día aciago para el recuerdo, presidía una reunión del Consejo de Gobierno. Entonces, me avisaron de que se había producido un accidente minero en Zarréu, probablemente con muertos. No dudé sobre lo que debía hacer: dejar de inmediato la sesión para viajar hasta el lugar del siniestro. Por el camino, por desgracia, se fueron confirmando los peores presagios.

Soy de familia minera y llevo toda mi vida viviendo en la cuenca. Conozco el ambiente de un accidente, toda la tensión que se acumula en el aire, y sé de sobra que la presencia de políticos casi nunca es bienvenida, pero me sentía obligado a estar allí, del mismo modo que me sentía obligado a comprometerme, a dar mi palabra de llegar hasta el final, de investigar, de buscar la verdad cayese quien cayese.

Cuesta, no digo que sea fácil. Cuesta, pero merece la pena. De verdad merece la pena compartir el dolor, saber estar donde había que estar desde el primer minuto, dar la cara, asumir compromisos y, un año más tarde, poder asegurar que el Gobierno de Asturias está cumpliendo su palabra con Zarréu. Sé que nada compensará jamás a las familias y amistades de los fallecidos, que todo los parecerá poco. Tienen toda la razón. Pero uno se queda, al menos, con la sensación de estar haciendo lo que debe, todo lo posible para que esa tragedia no vuelva a repetirse.  
Eso es hacer política cercana, pegada al terreno. 

Es la política que habéis hecho vosotros, la política que hace cualquier alcalde que se precie.
A decir verdad, no entiendo a esos dirigentes que se quejan de la actitud de los alcaldes. A mí siempre me ha parecido sencillo: buscan lo mejor para sus concejos y suelen hacerlo por encima de sus afinidades de partido. Quizá por eso, por mi pasado como alcalde, a mí tampoco me supone ningún problema anteponer los intereses de Asturias a cualquier otra consideración.
Pero llevo ya unos minutos hablando de mí, cuando hoy los protagonistas sois vosotros, o, mejor dicho, todas las personas que han presidido la Federación Asturiana de Concejos, y que esta mañana reciben este merecido homenaje. 

Os felicito sinceramente por el trabajo desarrollado durante los casi 31 años de andadura de esta entidad. Los de más edad recordaréis que la federación fue recibida en aquel lejano 1995 con bastante recelo. Se interpretaba que podía llegar a convertirse en un contrapoder, en una especie de competidor del Gobierno de Asturias, en una especie de jaula de grillos dominada por el interés localista y carente de perspectiva general.  

Por fortuna, todos los temores fueron fallidos. A lo largo de estas tres décadas la Federación Asturiana de Concejos se ha consolidado como un interlocutor necesario, serio y fiable. Un espacio donde conviven alcaldes de todas las ideologías posibles y, sin embargo, también habitan el consenso y la capacidad para buscar el acuerdo por encima de las discrepancias y las distancias partidistas. En los tiempos de trinchera que vivimos, la Federación Asturiana de Concejos es una institución ejemplar. 

Esas cualidades no se adquieren por casualidad, no caen del cielo. Deben mucho a todas las personas que habéis ejercido el liderazgo de la organización.  A todas, sin excepción, pero de modo muy especial a uno de los grandes ausentes de este homenaje: a Graciano Torre, el inolvidable Chano, el primer presidente de la Federación de Concejos, que fue el primer arquitecto del consenso en esta asociación. Hoy es de justicia reconocer su legado.
Gracias a Chano, al igual que gracias al otro gran ausente, Ángel García, y gracias a cada uno de vosotros: Jesús Landeira, Hugo Morán, Antonio Rey, Antonio de Luis Solar, José Avelino Sánchez, Ignacio García Palacios, y Cecilia Pérez Sánchez.

Gracias de veras por habernos probado con vuestra labor que el respeto, el diálogo y la búsqueda de acuerdos son herramientas de trabajo sin sustitución posible. Por decirlo con las palabras que recuerdan al gran presidente Adolfo Suárez, por demostrarnos que la concordia fue posible. Esa también fue otra enseñanza de Chano.

Este presidente con alma de alcalde no quiere robaros más tiempo. Sólo quiero insistir una vez más que mi gobierno jamás entenderá la Federación Asturiana de Concejos como un contrapoder, sino como un poder necesario para construir juntos la mejor Asturias. Para mí, ya lo sabéis, los 78 ayuntamientos de nuestra tierra son aliados imprescindibles. 
Muchas gracias. 

Documentación

Galería de imágenes

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, ha intervenido hoy en el homenaje a las personas que han ocupado la presidencia de la Federación Asturiana de Concejos, organizado por la Asociación de Ex Alcaldes y Ex Alcaldesas de Asturias. 

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