null El presidente destaca el papel vertebrador de la prensa en la vida democrática: “Los medios libres y confiables son indispensables para entender la Asturias de hoy”
  • Barbón defiende la aportación de Prensa Ibérica al pluralismo en el acto de entrega de la Medalla de Oro de la Cámara de Comercio de Oviedo a Javier Moll, presidente del grupo empresarial
26 de marzo de 2026

El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha asegurado hoy que “los medios libres y confiables son indispensables para entender la Asturias de hoy”, durante el acto de entrega de la Medalla de Oro de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Oviedo al presidente del Grupo Prensa Ibérica, Javier Moll. El jefe del Ejecutivo ha estado acompañado por los consejeros de Hacienda, Justicia y Asuntos Europeos, Guillermo Peláez, y de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez.

Barbón ha felicitado a Moll por un reconocimiento que valora tanto su trayectoria empresarial sobresaliente como el impulso a un proyecto "que entiende y refleja tan bien la pluralidad del Estado autonómico que recoge la Carta Magna".

También ha recordado que Prensa Ibérica nació en paralelo a la Constitución de 1978, un origen que, a su juicio, “imprimió carácter a un grupo concebido desde la pluralidad y desde la periferia, con una mirada amplia sobre la España autonómica”.

Barbón ha citado dos claves que, desde su punto de vista, explican el peso informativo y social del grupo en Asturias, a través del diario La Nueva España, y en toda España: la pluralidad informativa y de opinión, que permite “dar cabida a distintas voces y perspectivas sin caer en trincheras ideológicas”, y la vocación de proximidad, que integra lo local y lo hiperlocal sin renunciar a una perspectiva nacional e internacional.

Durante su intervención, ha alertado sobre los desafíos de un ecosistema comunicativo dominado por canales y plataformas que favorecen la desinformación. “El reto no es combatir las nuevas tecnologías, sino evitar que se conviertan en torrentes de manipulación, falsedades y posverdad”. En este marco, ha reivindicado el valor de los medios sólidos y rigurosos para “distinguir el ruido de la noticia, el rumor de la certeza, la frivolidad del rigor”.

Adrián Barbón ha hecho extensivo su reconocimiento a las plantillas periodísticas que han contribuido al desarrollo del proyecto de Prensa Ibérica en Asturias y a la familia de Javier Moll, “sostén imprescindible de esta gran empresa”.

** A continuación, se reproduce íntegramente la intervención del presidente.

 

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ADRIÁN BARBÓN

Entrega de la Medalla de Oro de la Cámara de Comercio de Oviedo a Javier Moll

Enhorabuena sincera a Javier Moll y gracias a la Cámara de Comercio de Oviedo por haberme ofrecido la oportunidad de participar en este acto. Acompañarles es un auténtico honor.

Intervenir el último es un privilegio, pero tiene un inconveniente: todo lo importante, o casi todo, ya está dicho, y además con palabras bien escogidas. Los méritos de Javier Moll han sido resumidos y, sin falsa modestia, poco puedo añadir ya sobre el talento y el acierto de quien ha impulsado la formación del grupo Prensa Ibérica. 

Ahora, creo que no estamos aquí para distinguir una trayectoria de éxito; o, al menos, no estamos solo para eso. Para aprehender el significado completo de este acto también hace falta aplicar una mirada interior que escarbe debajo de los resultados empresariales, que indague en nuestra intrahistoria. Ahí, en ese fondo, nos daremos cuenta de que estamos reconociendo un pilar vertebral de nuestra comunidad, porque sin Editorial Prensa Ibérica –o, dicho con más claridad-, sin La Nueva España, sin su perseverante compañía cotidiana, sería imposible entender la Asturias de hoy.

Quienes tenemos cierta edad, y yo aún me considero joven, identificamos a la primera el paisaje económico del Principado. Sabemos que los castilletes de los pozos mineros o las altísimas chimeneas de la siderurgia, ese gótico del acero, definían los cimientos de nuestra industria. Nos cuesta pensar Asturias sin fábricas, del mismo modo que nos es imposible imaginar Asturias sin praderías, sin el mar, sin las aristas de sus cumbres.

Pero no nos quedemos sólo en las postales. A mí también me resulta imposible pensar Asturias sin libertades, sin derechos, sin democracia y sin un requisito esencial para su calidad, la existencia de medios de comunicación libres y confiables. Sin ellos, ya no sería nuestra comunidad; sería un lugar muy diferente y, con seguridad, muchísimo peor.

Como bien suele recordar Javier Moll, el germen de Editorial Prensa Ibérica surgió a la par que la Constitución de 1978. Además, fue alumbrada en la periferia, en Canarias, tan lejos del anillo de la M-30 y el ombliguismo madrileño. No hace falta creer en el horóscopo para adivinar que ambos hechos iban a imprimir carácter al grupo. Probablemente, esa carta astral explica por qué EPI entiende y refleja tan bien la pluralidad del Estado autonómico que recoge nuestra Carta Magna. En vez de observar España a través de una única mirilla, ofrece una visión plural, una panorámica de 360 grados.

Lo mismo podemos afirmar del grupo en Asturias; es decir, de La Nueva España. El Principado puede presumir de uno de los índices de lectura de prensa más altos del país, una constante estadística desde hace décadas. Ya ocurría así en 1984, cuando Javier Moll incorporó el periódico a su naciente proyecto editorial. Si desde entonces, y ya van más de 40 años, La Nueva ha conseguido reforzar su implantación prácticamente ejercicio a ejercicio, es que algo han sabido hacer bien.

No me corresponde evaluar estrategias de mercado.  No obstante, doy por seguro que ese éxito responde en buena medida a una doble ración de pluralidad. Por un lado, la ideológica, la de opiniones y pareceres, vengan de donde vengan. LNE ha sabido conciliar la diversidad de sus páginas y de sus contenidos digitales con una orientación editorial marcada y definida. No es una crítica, sino al contrario: si nos fijamos en las cabeceras nacionales, es difícil encontrar ejemplos así. Al sobreponerse a la tentación del periodismo de trinchera, ha sabido preservarse como foro necesario para la conversación pública.

La otra ración de pluralidad viene de la vocación local, otro rasgo indeleble del diario. En un principio se pensaba que la globalización arrasaría con todo, que acabaríamos subsumidos en una homogeneidad amorfa. La apuesta arriesgada, y atinada, de LNE fue redoblar la conexión de proximidad, hasta llegar al hiperlocalismo. Hoy, esa página que seleccionamos y movemos con el índice sobre la pantalla del móvil nos abre ventanas directas con el pueblo, incluso con el barrio, al mismo tiempo que nos ofrece vistas al mundo.

No soy empresario y tampoco soy periodista. Comparto estas reflexiones como presidente del Principado y como demócrata que sabe que la función de los medios de comunicación no tiene reemplazo. No confundamos el canal ni la plataforma ni la red con el medio: canales hay muchos y en este mundo cibernético que habitamos, seguramente vendrán muchos más. El porvenir no pasa por renunciar a usarlos ni empeñarse en el esfuerzo inútil de taparlos, sino en evitar que se conviertan en torrentes incontenibles de manipulación, falsedades y posverdad. Esa meta es tarea de todos y, de modo muy especial, de los buenos medios de comunicación, para saber distinguir el ruido de la noticia, el rumor de la certeza, el insulto de la declaración y la frivolidad del rigor.

Ante este desafío, contar con un grupo editorial sólido y bien trabado como es Editorial Prensa Ibérica es una garantía. Como en tantos otros frentes, porque la prensa no es una excepción, Asturias parte con ventaja, gracias, en la buena parte que le toca, a Javier Moll, que hoy recibe esta merecida medalla de oro de la Cámara de Comercio de Oviedo.

Me atrevo a pensar que hay muchas personas hoy en este acto que comparten su orgullo. Pienso en su nómina periodística, en quienes han sido los artesanos –artesanos agitados, apresurados, porque las noticias nunca conceden reposo- de los logros acumulados en estas cuatro décadas. Por citar a sus directores, en José Manuel Vaquero, Melchor Fernández, Isidoro Nicieza, Ángeles Rivero, Gonzalo Peón o Eloy Méndez. Pienso en todos ellos y pienso, sobre todo, en su familia, siempre indispensable. En su mujer, Arantza Sarasola, y en sus hijos, Aitor, Arantxa, Ainhoa, Susana e Idoia. De una manera u otra, todos han contribuido a la gran empresa de Prensa Ibérica.

A todos ellos, y, en especial, a Javier Moll, enhorabuena en el nombre del Gobierno de Asturias.

Documentación

Galería de imágenes

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, ha participado hoy en el acto de entrega de la Medalla de Oro de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Oviedo al presidente del Grupo Prensa Ibérica, Javier Moll.

En la imagen (de pie y de izqda. a dcha.): Arantza Sarasola, vicepresidenta de Prensa Ibérica y esposa  de Javier Moll; Javier Moll, presidente de Prensa Ibérica; el presidente del Principado, Adrián Barbón; el presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, Carlos Paniceres, y el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli.

Galería de audios

Presidente Principado, Adrián Barbón, figura de Aitor Moll
Relevancia del periodismo
Importancia de tener unos medios sólidos