El Principado reúne 59 obras de 37 autores para condensar más de 150 años de arte e identidad en la exposición Madre Asturias
- León y Escosura, Darío de Regoyos, Evaristo Valle y Nicanor Piñole son algunos de los pintores incluidos en la selección
- La muestra se podrá visitar hasta el 4 de octubre en la Sala Sabadell Herrero de Oviedo/Uviéu

La consejera de Cultura, Política Llingüística y Deporte, Vanessa Gutiérrez, ha inaugurado hoy la exposición Madre Asturias. De la España negra al arte de avanzada, una muestra impulsada en colaboración con el Banco Sabadell que invita a recorrer más de siglo y medio de historia para descubrir cómo el arte ayudó a construir la imagen y la identidad de la comunidad. A través de 59 obras de 37 artistas, propone una amplia mirada sobre la evolución de la comunidad y la labor del mundo artístico para interpretar y representar una sociedad en transformación.
Comisariada por Luis Feás y abierta al público hasta el 4 de octubre en la Sala Sabadell-Herrero, la exposición reúne obras realizadas entre 1860 y 2025 para mostrar el proceso de modernización artística desarrollado en el Principado. Además, da continuidad al ciclo iniciado con las exposiciones Una luz cambiante (2006) y Norte (2009), centrado en la reflexión sobre los orígenes y la identidad del arte asturiano.
Lejos de plantearse como una simple sucesión de autores y obras, Madre Asturias explora la forma en que el arte ha contribuido a construir una imagen propia de la comunidad. La minería, el mundo rural, la industrialización, la emigración o los conflictos sociales aparecen como algunos de los grandes temas que ayudan a entender la evolución del Principado.
Por primera vez, una única exposición reúne obras, artistas y corrientes que permiten seguir la construcción de la identidad visual y cultural asturiana a lo largo de más de 150 años. Desde el costumbrismo decimonónico hasta las propuestas más recientes, el recorrido muestra cómo los creadores fueron interpretando una sociedad cambiante y contribuyeron a definir algunos de los relatos culturales que todavía hoy forman parte de la Asturias contemporánea.
La muestra es fruto de la colaboración entre el Gobierno de Asturias y Banco Sabadell, una alianza que ha permitido reunir fondos procedentes de instituciones públicas, colecciones privadas y entidades culturales de referencia para construir una de las panorámicas más completas realizadas hasta la fecha sobre la evolución del arte asturiano.
Las obras proceden de 27 colecciones e instituciones, entre ellas, del Banco Sabadell y Banco Santander, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Museo de Bellas Artes de Asturias, el Museo Casa Natal de Jovellanos, el Muséu del Pueblu d'Asturies y el Museo Antón de Candás, además de ayuntamientos, coleccionistas particulares y fondos familiares. La amplitud y diversidad de estos préstamos ha permitido reunir piezas poco habituales en los circuitos expositivos y ofrecer una visión excepcional de la evolución artística y cultural de Asturias.
La muestra abarca desde Día de fiesta (1860), de Ignacio León y Escosura, considerada la primera gran representación de tipos humanos realizada por un artista asturiano, hasta Mineros (2025), de Adrián Martínez González. Entre ambas se incluyen algunas de las figuras esenciales de la historia del arte asturiano y español, como Darío de Regoyos, Evaristo Valle, Nicanor Piñole, Ventura Álvarez Sala, Antón o Mariano Moré, junto con una destacada selección del cartelismo de la Guerra Civil y obras vinculadas a la minería, el mundo rural, la industrialización y los grandes procesos de transformación social.
Despedida a los novios
El Principado expone por primera vez el cuadro recientemente adquirido Despedida a los novios en Monasterio de Hermo (1897), de Luis Álvarez Catalá, lo que permitirá conocer desde las primeras representaciones costumbristas hasta las expresiones artísticas más contemporáneas, siempre en diálogo con los cambios sociales, económicos y culturales que marcaron cada época.
La obra representa una escena de despedida de novios en Monesteriu d'Ermu, localidad de Cangas del Narcea vinculada a la biografía del artista, y constituye uno de los testimonios más valiosos conservados sobre la cultura tradicional asturiana de finales del siglo XIX. Además de su calidad artística, destaca por su notable valor etnográfico y documental.
Esta muestra reivindica la aportación de los creadores asturianos a la historia del arte español y pone de relieve cómo, desde una posición alejada de los grandes centros de la época, Asturias fue capaz de desarrollar una vía propia de modernidad marcada por la renovación estética, el compromiso social y la experimentación.





