Derechos Sociales presenta un estudio que confirma la violencia en más de la mitad de los casos atendidos de infancia y adolescencia
- El informe de la Fundación Anar, que analiza 4.709 peticiones de ayuda, permitió atender a 316 menores en situación de riesgo, con mayor incidencia entre niñas y adolescentes
- La consejera Marta del Arco afirma que el análisis “permite avanzar en el conocimiento de una realidad que a menudo permanece oculta”

La Consejería de Derechos Sociales y Bienestar ha presentado hoy un informe sobre la violencia que afecta a la infancia y la adolescencia en Asturias. El estudio analiza 4.709 peticiones de ayuda registradas en 2025 y confirma que la violencia está presente en más de la mitad de los casos atendidos.
El documento, elaborado por la Fundación Anar a partir de las consultas recibidas a través de sus líneas de ayuda (teléfono, correo electrónico y chat), ha sido encargado por el Principado dentro de la Estrategia Asturiana para la Promoción de los Derechos y la Erradicación de la Violencia contra la Infancia y la Adolescencia 2024-2030. Su objetivo es disponer de información actualizada y basada en la evidencia para orientar las políticas públicas de prevención, detección precoz y atención integral. En la presentación han participado la consejera de Derechos Sociales y Bienestar, Marta del Arco; la directora general de Infancia y Familias, Clara Sierra, y el director técnico de la Fundación Anar, Benjamín Ballesteros.
Las consultas registradas permitieron intervenir en 316 casos de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, riesgo o desamparo, un 4,6% más que el año anterior. La diferencia entre el número de peticiones y los casos atendidos se explica porque muchas comunicaciones se refieren a una misma situación o corresponden a demandas de orientación que no requieren intervención directa.
De los casos analizados, 174 corresponden a víctimas de violencia, que acumulan 665 problemáticas asociadas, con una media de 3,8 por menor, un dato que refleja la complejidad de las situaciones atendidas.
La consejera ha señalado que el informe “permite avanzar en el conocimiento de una realidad que a menudo permanece oculta” y ha subrayado que contar con estos datos “resulta fundamental para reforzar la prevención, mejorar la detección temprana y ajustar la respuesta de los servicios públicos”. “La protección de la infancia y la adolescencia requiere una intervención sostenida y coordinada entre todos los sistemas implicados”, ha explicado, al tiempo que ha incidido en la necesidad de seguir desarrollando herramientas que faciliten la detección de las situaciones de riesgo.
El análisis identifica la violencia como el principal problema presente en los casos atendidos y pone de relieve su estrecha relación con dificultades de salud mental, como la ansiedad, la depresión, el miedo o las conductas autolesivas. Entre las tipologías más frecuentes figuran el maltrato en el entorno familiar, el acoso escolar y el ciberbullying, la violencia de género y la violencia sexual. En muchos casos, se trata de situaciones persistentes y con un impacto continuado en el bienestar y el desarrollo de las víctimas.
Además, parte relevante de los casos presenta niveles elevados de gravedad y urgencia, lo que indica que muchas situaciones se detectan en fases avanzadas. En este sentido, Del Arco ha señalado que “la detección tardía de los casos obliga a reforzar los mecanismos de alerta y la capacidad de intervención de los sistemas públicos”, y ha añadido que “escuchar a la infancia e intervenir a tiempo es clave para evitar situaciones más graves”.
Entorno digital
El informe constata que las tecnologías están presentes en el 67,1% de los casos de violencia, lo que evidencia el creciente peso del maltrato digital. Las niñas y adolescentes suponen el 59,2% de las víctimas, frente al 39,7% de los varones. Por edades, predominan los casos en la adolescencia, aunque también se registran situaciones en etapas más tempranas. En el ámbito familiar, más de la mitad de los casos corresponden a familias monoparentales, y la mayoría de los menores convive con su entorno familiar.
La consejera ha subrayado que estos datos “ponen de relieve la necesidad de adaptar las políticas públicas a la realidad de los entornos en los que se produce la violencia, especialmente en el ámbito familiar y digital”. Las características de los casos atendidos han requerido intervenciones complejas. En total, se realizaron 1.209 derivaciones a recursos externos y 154 intervenciones en situaciones de especial gravedad.
Del Arco ha destacado que las líneas de ayuda de Anar “constituyen una importante herramienta para la detección temprana y la orientación ante situaciones de riesgo”, y ha insistido en que “es necesario seguir reforzando la coordinación entre los sistemas social, educativo, sanitario y judicial para ofrecer una respuesta integral y eficaz”. La estrategia asturiana establece como prioridades la prevención, la detección precoz y la mejora de la respuesta institucional ante las situaciones de violencia.
La Fundación de Ayuda a Niños/as y Adolescentes en Riesgo (Anar) es una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la promoción y defensa de los derechos de la población menor de edad. Dispone de líneas de ayuda confidenciales y operativas las 24 horas del día, todos los días del año.


