null Barbón: “Seguiremos dando pasos para favorecer el uso de todas nuestras lenguas en la Administración y en el sector público”

•    El jefe del Ejecutivo ha participado esta tarde en la presentación de la tercera edición de libro Normas ortográficas del eonaviego

10 de marzo de 2026

El presidente del Principado se ha comprometido esta tarde a fomentar el conocimiento y el uso normalizado de las lenguas autóctonas en el ámbito institucional: “Hasta que no consigamos la mayoría necesaria para reformar el Estatuto, seguiremos dando pasos para favorecer el uso de todas nuestras lenguas en la Administración y en el sector público”. Adrián Barbón se ha pronunciado en estos términos en la presentación de la tercera edición del libro Normas ortográficas del eonaviego, celebrado en la sede de la Academia de la Llingua Asturiana, en Oviedo/Uviéu. 

Durante su intervención, ha valorado la “buena salud” del eonaviego, que hace apenas unos años era una lengua “herida y hurtada”. “Hoy puede parecernos absurdo, hasta indignante, pero apenas se reconocía la identidad del eonaviego. Pese a que se utilizaba en todas partes, pese a que era la fala de nos en cualquier rincón, pese a su viveza, casi no se le concedía relevancia”, ha lamentado. 

Barbón también ha celebrado la riqueza que supone el patrimonio lingüístico de la comunidad y ha subrayado la necesidad de cuidar tanto el castellano como el asturiano y el eonaviego, “tres lenguas en una sola Asturias”.  

Frente a actitudes críticas hacia las lenguas propias, entre las que ha citado las de los “dirigentes políticos refractarios” y las del “bienqueda lingüístico”, el presidente ha reivindicado el asturianismo del Gobierno del Principado. 

** A continuación, se reproduce íntegramente la intervención del presidente en castellano y en eonaviego.

 

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ADRIÁN BARBÓN

 

Presentación de la tercera edición del libro Normas ortográficas del eonaviego

 

Las lenguas son seres vivos. Nacen, crecen, pueden reproducirse y se enfrentan al riesgo cierto de muerte si no se las cuida. Este sencillo acto, la presentación de unas normas ortográficas, nos demuestra que el eonoaviego continúa vivo. Es una prueba de buena salud. 

He pasado muchos días de mi vida en esa hermosa parte de Asturias donde, hace muchos años, se decía que se hablaba gallego, sin más. Hoy puede parecernos absurdo, hasta indignante, pero apenas se reconocía la identidad del eonaviego. Pese a que se utilizaba en todas partes, pese a que era la fala de nos en cualquier rincón, pese a su viveza, casi no se le concedía relevancia. Era una lengua herida y hurtada.

Hay quienes piensan que contar con tres lenguas –el asturiano, el eonaviego y el castellano- es un guirigay, un barullo ingobernable propio de Babel. Para mí, para el Gobierno del Principado, es una riqueza de la que estamos orgullosos. Un patrimonio que nos honra y que estamos obligados a cuidar.  Son tres lenguas en una sola Asturias.

Desde que asumí la presidencia, he procurado utilizar las tres; en especial, en las intervenciones que nos apelan como comunidad autónoma. Pienso en el Día de Asturias, por ejemplo. También estamos normalizando el uso de las tres lenguas en las campañas institucionales que abarcan todo el territorio, porque nadie, ningún asturiano puede sentirse un hablante extraño en propia patria, de la misma manera que ninguna parte de Asturias puede ser lejana a nuestra Administración.

Cuando rebrota el debate lingüístico, siempre proliferan sordos voluntarios. Son esos dirigentes políticos refractarios que niegan que se hable el asturiano o se utilice el eonaviego. Protestan que son engendros de laboratorio, criaturas artificiales que nadie conoce. Les invito a visitar cualquiera de los concejos del occidente donde se emplea el eonaviego, a ver si a fuerza de escucharlo a todas horas se les destaponan los oídos.

Esa es la especie más frecuente, pero en los últimos tiempos ha aparecido otra: el bienqueda lingüístico. Es más sibilino y no se da de bruces contra la realidad. Reconocen la existencia del asturiano y del eonaviego, saben de su pujanza, presumen de hablarlas y de apoyarlas, hasta hacen proclamas de asturianía… Pero, a la hora de la verdad, son incapaces de respaldar la oficialidad, que es la mejor manera, casi la única, de garantizar su supervivencia.

El Gobierno de Asturias no participa en ese juego de dobles caras. Seguimos empeñados en la oficialidad y, hasta que no consigamos la mayoría necesaria para reformar el Estatuto, seguiremos dando pasos para favorecer el uso de todas nuestras lenguas –todas nuestras lenguas, repito- en la Administración y todo el sector público. Para eso servirá la recién aprobada Estratexa de normalización del asturiano y del eonaviego. A diferencia de otros, nuestro asturianismo va en serio.

La ortografía es una palabra con mala prensa. Como el coco, su invocación asusta a los niños. Pero, bromas aparte, ninguna lengua sobrevive sin normas. Al fin y al cabo, la ortografía permite que una comunidad de hablantes pueda escribir, enseñar y utilizar su lengua con rigor. Ese es el gran valor de esta tercera edición que presentamos aquí, en la Academia de la Lingua: como dije al inicio, nos demuestra que el eonaviego se discute, se perfecciona, se actualiza, se usa.

Nos prueba que tiene buena salud, y esa es la gran noticia de esta tarde.

Gracias a quienes han participado en esta edición, detrás de la que hay tanto trabajo, gracias también a la Academia de la Llingua por su ánimo y por su perseverancia. En el nombre del Gobierno de Asturias, gracias por darle vida a nuestras lenguas.

 

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As llinguas son seres vivos. Nacen, medran, poden reproducirse y enfréntanse al peligro certo de morte se nun se cuida d’ellas. Este acto sinxello, a presentación d’úas normas ortográficas, demóstranos qu’el eonoaviego continúa vivo. É úa proba de búa salú. 

Paséi muitos días da mía vida nesa guapa parte d’Asturias unde —hai muitos anos— dicíase que se falaba galego, sin máis. Hoi pode parecernos absurdo, hasta indignante, pro apenas se reconocía a identidá del eonaviego. A pesar de que s'usaba en todas partes, a pesar de qu’era a fala de nos en cualquera recanto, a pesar da súa viveza, cuase nun se ye concedía relevancia. Era úa llingua ferida y furtada.

Hai quen pensan que cuntar con tres llinguas —el asturiano, el eonaviego y el casteyano— é un embolorto, un baruyo ingobernable propio de Babel. Pra min, pral Goberno del Principao, é úa riqueza da que tamos arguyosos. Un patrimonio que nos honra y que tamos obrigaos a cuidar. Son tres llinguas núa sola Asturias.

Desque asumín a presidencia, procuréi usar as tres; en especial, nas intervencióis que nos apelan como comunidá autónoma. Penso nel Día d’Asturias, por exemplo. Tamén tamos normalizando el uso das tres llinguas nas campañas institucionales que coyen todo el territorio, porque naide, ningún asturiano, pode sentise un falante estraño na súa propia patria, del mesmo xeito que ningúa parte d’Asturias pode tar llonxe da nosa Administración.

Condo volve el debate llingüístico, sempre medra a especie de xordos voluntarios. Son esos dirixentes políticos refractarios que negan que se fale el asturiano ou que s’use el eonaviego. Protestan que son enxendros de llaboratorio, criaturas artificiales que naide conoce. Érache búa cousa que visitasen cualquera dos conceyos del occidente unde se fala el eonaviego, a ver se a forza d'escuitallo todo el tempo se yes destaponan os ouguidos.

Esa é a especie máis frecuente, pro nos últimos tempos aparecéu outra: el bienqueda llingüístico. Son máis cautelosos, nun dicen todo el que pensan, pro nun se dan de bruces contra a realidá. Reconocen a existencia del asturiano y del eonaviego, saben da súa puxanza, presumen de falar y d’apoyar as dúas llinguas, hasta fain proclamas d’asturianía… Pro, al hora da verdá, son incapaces d’apoyar a oficialidá, qu’é el meyor xeito —cuase el único xeito— de garantizar a súa supervivencia.

El Goberno d’Asturias nun participa nese xogo de dobres caras. Seguimos empeñaos na oficialidá y, hasta que nun téñamos a mayoría necesaria pra reformar el Estatuto, hemos a seguir dando pasos pra favorecer el uso de todas as nosas llinguas —todas as nosas llinguas, repito— nel Administración y todo el sector público. Pra eso vai valir a recentemente aprobada Estratexa de normalización del asturiano y del eonaviego. A diferencia d’outros, el noso asturianismo vai en serio.

A ortografía é úa palabra con mala prensa. Como el coco, a súa invocación asusta a os nenos. Pro, bromas aparte, ningúa llingua sobrevive sin normas. Al cabo, a ortografía permite qu’úa comunidá de falantes poda escribir, enseñar y usar a súa llingua con rigor. Ese é a gran valía d'esta terceira edición que presentamos aquí, nel Academia da Lingua: como dixen al empezo, demóstranos qu’el eonaviego se discute, se perfecciona, s’actualiza, s’usa.

Todo esto é proba de que ten búa salú, y esa é a gran noticia d’esta tarde.

Gracias a quen participóu nesta edición, detrás da qu’hai tanto trabayo, gracias tamén al Academia da Llingua pol sou agayo y pola súa perseveranza. Nel nome del Goberno d’Asturias, gracias por darye vida ás nosas llinguas.

Documentación

Galería de imágenes

De izquierda a derecha, la académica de la Llingua, Ruth González; el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón; el presidente de la de la Academia de la Llingua, Xosé Antón González Riaño, y María José Fraga , profesora de secundaria, escritora en eonaviego y miembro de la Secretaría Llingüística del Navia-Eo.

Galería de audios

Favorecer el uso de las tres lenguas en la Administración y el sector público
Las lenguas son seres vivos
Normalizar el uso de las tres lenguas
Normas para que las lenguas sobrevivan
Políticos refractarios
Tres lenguas en una sola Asturias
Una lengua herida y hurtada