null El presidente insta a blindar Asturias con “un gran acuerdo por la igualdad entre hombres y mujeres”
  • El jefe del Ejecutivo defiende que "los valores feministas han de ser patrimonio común de las personas demócratas"
24 de noviembre de 2023
Adrián Barbón interviene el acto institucional con motivo de la conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.  “Queremos que todas se sientan libres y seguras porque el buen futuro del Principado será feminista o no será”, ha asegurado.

Un gran pacto por la igualdad entre hombres y mujeres. El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha reincidido hoy, durante el acto institucional con motivo de la conmemoración del 25-N, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, en uno de los grandes retos de la legislatura: que la igualdad sea un rasgo distintivo de Asturias. “Queremos que todas las mujeres se sientan libres y seguras porque el buen futuro de Asturias será feminista o no será. Tan convencidos estamos de esta máxima que nos hemos propuesto blindar Asturias con un gran acuerdo”, ha subrayado el presidente.

Durante su intervención en el acto, celebrado en Lugones/Llugones, Barbón ha recordado que su gobierno “lleva a gala su condición feminista” y no se conformará “con que esta definición se quede en papel mojado”. De este modo, se ha comprometido “a demostrar con hechos este convencimiento porque el gobierno de unidad progresista, asume que debe echar el resto para achicar la ola de involución e impedir que se convierta en un tsunami arrasador. Los valores feministas han de ser patrimonio común de las personas demócratas".

Entre las acciones ya puestas en marcha, ha destacado los planes de coeducación, el trabajo del Centro de Crisis para Víctimas de Agresiones Sexuales y el despliegue de la Estrategia Asturiana para la Abolición de la Prostitución y la Trata.

“En la pandemia popularizamos la máxima En Asturias, todas cuidamos de todas. Eso es tanto como decir: Cuéntalo, hermana, que yo sí te creo. O, rotundamente, a voz en grito, con dos palabras: ¡Se acabó! En Asturias, se acabó”, ha concluido el presidente.

Esta ha sido su intervención íntegra:

 

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ADRIÁN BARBÓN

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres

 

Permítanme que comience con un apunte histórico. El 25 de noviembre de 1960, hace ahora 63 años, las hermanas dominicanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, conocidas como Las mariposas, fueron apaleadas y asesinadas por la policía secreta del general Trujillo. Su delito había sido oponerse a la dictadura. En aquel crimen hallamos el origen del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, porque ejemplifica del modo más atroz ese afán atávico por silenciar a las mujeres, por mantenerlas bajo el yugo del patriarcado, por acallarlas si tienen la osadía de manifestar su opinión o, peor todavía, de rebelarse contra la injusticia, como hacían las hermanas Mirabal.  

Pensarán ustedes que en estos 63 años hemos evolucionado. Es cierto. La sociedad se ha ido transformando y se han producido notables avances en la lucha por la igualdad, pero aún son insuficientes. Por esa razón nos encontramos aquí un año más, en este acto institucional que hoy nos reúne en Siero. Honestamente, ojalá llegue un día que no sea necesario convocarlo, porque eso supondría que las violencias contra las mujeres se han extinguido. Pero como nos queda un amplio trecho para alcanzar esa meta, tenemos la obligación de hacer visibles esas violencias, el deber de denunciarlas y la exigencia moral de perseguirlas. Para eso hemos venido.

Hablo de violencias, en plural, porque los ataques a las mujeres son de muchos tipos. Este año hemos decidido centrarnos en la lucha contra las agresiones sexuales, por desgracia comunes entre la juventud.

Entre la juventud, sí, aunque sorprenda después de tantos años de combate contra el agravio y la impunidad. Es difícil entender por qué generaciones que siempre han vivido en democracia y conocen el feminismo dan la espalda a la igualdad y repiten como una cacofonía distorsionada, en un triste salto atrás, códigos y roles del pasado.

Por eso apelamos al compromiso de toda la sociedad. En esta causa nadie sobra. Los valores feministas han de ser patrimonio común de las personas demócratas, sea cual sea su ideología, frente a la extrema derecha desinhibida que presume de negar los maltratos y llega a la desfachatez de proclamar que los ataques a las mujeres son un invento ideológico. Necesitamos todas las manos para impedir que ese mensaje machista de última generación cale entre la juventud asturiana.
Al Gobierno del Principado le corresponde liderar ese empeño. Mi gobierno, el gobierno de unidad progresista, asume que debe echar el resto para achicar la ola de involución e impedir que se convierta en un tsunami arrasador. Por eso hemos promovido acciones como las siguientes:

-    Después de mucho trabajo previo, los colegios e institutos han comenzado a aplicar este curso el plan de coeducación. Este proyecto, diseñado codo con codo por la Consejería de Educación y la Dirección de Igualdad, nos servirá para avanzar hacia un modelo de escuela que ayude a frenar la desigualdad entre hombres y mujeres y, por tanto, a prevenir la violencia sexista.

-    El programa de educación sexual Ni ogros ni princesas llega este curso a 16.000 estudiantes de Secundaria e implica a 800 docentes. Esta iniciativa voluntaria, que implantamos en Asturias de forma pionera hace 15 años, encadena tres cursos consecutivos de aumento de participantes, lo que pone de manifiesto su gran aceptación. Asturias es, conviene recordarlo, la única comunidad que cuenta con materias curriculares específicas para la educación sexual en Secundaria. Para combatir la violencia sexual, proponemos una triple vacuna: educación, educación y educación.

-    El Centro de Crisis para Víctimas de Agresiones Sexuales cumple ahora tres años de servicio, en los que ha prestado atención a 783 personas. De ellas, 539 fueron mujeres víctimas de algún tipo de violencia y el resto, familiares o allegadas. Del balance de estos años sacamos varios datos para la reflexión entre los que destacaré tres.

o    El primero: un centenar de las mujeres atendidas eran menores, es decir, eran niñas, con una media de 15 años.

o    Otro dato: en los diez primeros meses de 2023 el centro ha prestado asistencia a 296 personas, un 48% más que en el mismo periodo del año pasado.

o    El último apunte: el 88% de los agresores eran conocidos de las víctimas. Este porcentaje desmonta ese mito perverso, grabado en el imaginario colectivo, que dibuja a los violadores como hombres desconocidos, perturbados y solitarios. La realidad nos muestra que las agresiones sexuales se producen en entornos aparentemente seguros para las víctimas.

El plan de coeducación, el programa de educación sexual y el centro de crisis son puntales para luchar contra todas las violencias contra las mujeres, también contra la sexual. No obstante, todavía nos queda muchísimo por hacer. Solo hace falta detenerse en algunos acontecimientos recientes para comprobarlo.  

Muchas jóvenes asturianas se atrevieron en marzo a denunciar públicamente las agresiones sexuales que habían sufrido. Se decidieron a romper el silencio, uno de los principales mandamientos del catecismo machista. Cuántas veces hemos sido testigos de que las víctimas no solo tienen que serlo, sino también parecerlo, eso que las expertas describen como la revictimización de la víctima, con la que se paga el atrevimiento de rebelarse.

En verano asistimos admirados al éxito de la selección femenina de fútbol, ganadora de un campeonato mundial gracias al talento y al esfuerzo de las jugadoras. Su triunfo quedó empañado por una detestable reacción patriarcal. Por justicia, la victoria de la selección femenina perdurará y abrirá el camino en mejores condiciones a todas las niñas que sueñan con el deporte porque las internacionales también dieron ejemplo fuera del campo con dos palabras que han traspasado fronteras: se acabó.

Desde el inicio de esta legislatura, me habrán oído decir a menudo que en Asturias iniciamos la década del cambio, que es una forma sencilla de expresar la voluntad de esta tierra de encarar todas las transformaciones necesarias con determinación y sin complejos. Pues bien, con esta perspectiva la igualdad es la clave de bóveda.  No sólo porque la participación plena de las mujeres es imprescindible para superar los retos que nos aguardan, sino porque la mejor Asturias será imposible sin la igualdad plena de hombres y mujeres.

El machismo está latente en las costumbres, en algunos de los pensamientos más íntimos, en gestos cotidianos y hasta en las canciones de la infancia. No sé si lo recuerdan, pero el año pasado la cantante La Mare revisitó en este acto la popular composición Al pasar la barca. Digamos que la pasó por el filtro violeta de la perspectiva de género para que la niña protagonista de la canción alzara su voz. Este año ha triunfado otra versión, en este caso de Rigoberta Bandini y Amaia, un dúo que ha convertido el clásico Así planchaba en el transgresor Así bailaba. Algunos lamentarán un revisionismo innecesario; yo, en cambio, aplaudo esas transformaciones: hemos de derribar estereotipos por todos los medios, canciones infantiles incluidas, porque así combatimos también la violencia.  

Queremos que todas las mujeres se sientan libres y seguras porque el buen futuro de Asturias será feminista o no será. No lo duden. Tan convencidos estamos de esta máxima que nos hemos propuesto blindar en este mandato un gran acuerdo por la igualdad como rasgo distintivo del Principado.
También iniciaremos en esta legislatura el despliegue de la Estrategia Asturiana para la Abolición de la Prostitución y la Trata, los más claros ejemplos de la violencia sexual.

Este gobierno lleva a gala su condición feminista y no nos conformaremos con que esta definición se quede en papel mojado. Estamos dispuestos a demostrar con hechos nuestro convencimiento. Durante la pandemia popularizamos la máxima “En Asturias, todas cuidamos de todas”. Eso es tanto como decir: “Cuéntalo, hermana, que yo sí te creo”. O, rotundamente, a voz en grito, con dos palabras: “¡Se acabó!”. En Asturias, se acabó.

Documentación

Galería de imágenes

En la imagen (de izqda. a dcha.): el consejero de Ciencia, Borja, Sánchez; la directora general de Igualdad, María Jesús Álvarez; la delegada del Gobierno, Delia Losa; el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón; el alcalde de Siero, Ángel García; el presidente de la Junta General, Juan Cofiño, y la consejera de Educación, Lydia Espina.

Galería de audios

Dignos herederos de las mujeres que luchan por la igualdad
Acto de conmemoración del 25N sigue siendo necesario
Visibilizar las diferentes violencias contra las mujeres
Necesidad de un compromiso de toda la sociedad
Importancia de la coeducación para avanzar en igualdad
Centro de crisis para víctimas de agresiones sexuales
Importancia de romper el silencio
Perspectiva de la igualdad, necesaria para realizar la década del cambio
El buen futuro de Asturias será feminista
Gobierno feminista que lo demuestra con hechos