null El presidente del Principado insta a trabajar por la memoria democrática con proyectos y recursos para que no sea “un esfuerzo baldío”

•    Adrián Barbón y el ministro Ángel Víctor Torres descubren en Tuña una placa que identifica como 'Lugar de Memoria' la casa natal y el busto del general Riego

23 de septiembre de 2024

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, ha asegurado hoy en Tuña que la memoria democrática “se defiende trabajando por ella”, por lo que un político “está obligado a comprometer proyectos y recursos para que no sea un esfuerzo baldío”. Barbón ha participado hoy, junto con el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, en el acto institucional del Día de la Memoria Democrática que se ha celebrado en esta localidad tinetense.

El presidente y el ministro han descubierto una placa que identifica como Lugar de Memoria la casa natal y el busto del general Rafael del Riego, que encabezó en el siglo XIX el pronunciamiento que puso fin al absolutismo del rey Fernando VII para dejar paso a un régimen constitucional que se prolongó de 1920 a 1923, durante el periodo conocido como trienio liberal.

En su intervención, el presidente ha enumerado alguna de las actuaciones llevadas a cabo por su gobierno, como la puesta en marcha de un estudio sobre fosas de personas desaparecidas y el  convenio suscrito con la Universidad de Oviedo para la búsqueda e identificación de estos restos. En esta legislatura, además, se ha ampliado el presupuesto para esta área, se ha creado el Instituto de la Memoria Democrática y se ha elaborado un mapa interactivo que incluye 398 fosas en 62 concejos.

Barbón ha explicado que la elección del 23 de septiembre como el Día de la Memoria Democrática se debe a que fue en esa fecha, en  el año 1937, cuando más de mil niños y niñas, los niños de la guerra, se subieron a un barco en el puerto de El Musel para huir de la Guerra Civil.

“En la playa del Arbeyal de Gijón hay un monumento. Representa a aquellos niños de los que hablaba al principio que dejaron su tierra y su familia para huir de la guerra. Ellos, como el general Riego, como las miles y miles de personas anónimas que nunca pondrán nombre a un capítulo de un libro de historia, compartieron el anhelo ilusionado de una patria libre”, ha asegurado. “Gracias a ellos estamos aquí. Les debemos la democracia y la libertad que ellos soñaron y nosotros disfrutamos. Por eso no debemos ni podemos olvidarlos. Nos lo advierte el filósofo español George Santayana, desde la entrada a Auschwitz,  el siniestro campo de exterminio nazi: Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”.

En el acto celebrado hoy en Tineo han participado también la alcaldesa de Tineo, Montserrat Fernández; la delegada del Gobierno, Adriana Lastra; los consejeros de Ordenación de Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico, y de Medio Rural y Política Agraria, Marcelino Marcos; la viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto, y las directoras generales de Memoria Democrática, Begoña Collado, y de Emigración y Políticas de Retorno, Olaya Gómez Romano.

 

Esta ha sido su intervención:

INTERVENCIÓN del PRESIDENTE DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ADRIÁN BARBÓN

Acto institucional del Día de la Memoria Democrática en Tuña (Tineo)

 

Quedan muy pocas personas que hayan vivido la Guerra Civil y pronto no quedará ninguna. El implacable paso del tiempo la convertirá en un suceso lejano. Por eso es tan importante que nos prevengamos frente a la tentación del olvido, al deseo de  silenciar un pasado incómodo y terrible. Nada hay mejor para evitar la repetición del horror que tenerlo presente.

En Asturias, además, ese pasado aún es presente. Demasiadas familias viven todavía separadas por los miles de kilómetros que interpuso en ellas la guerra. Por su historia, por el sacrificio y el dolor que significó mandar tan lejos a sus hijos, ignorando si volverían a verlos, elegimos hoy, el 23 de septiembre, como símbolo de un recuerdo que no debe borrarse jamás.

Porque fue un 23 de septiembre de 1937 cuando más de mil niños y niñas, los niños de la guerra, se subieron a un barco en el puerto de El Musel para huir de la contienda. Lo que ignoraban las madres y padres que creían estar poniéndolos a salvo rumbo a las promesas de un orden nuevo era que la contienda les perseguiría y sólo unos pocos años después, su país de acogida, la Unión Soviética, se vería inmerso en la Segunda Guerra Mundial. Muchos de aquellos niños nunca regresaron. Algunos murieron en el enfrentamiento, otros vivieron para siempre extrañados de su patria y también hubo quienes volvieron muchos años después. Sus vidas fueron muy distintas, pero el desarraigo fue el mismo.

Por ellos y para que nunca vuelva a ser necesario que se repita, celebramos hoy el Día de la Memoria Democrática.

Y lo celebramos aquí, en Tuña. Para muchos de los liberales que luchaban hace doscientos años por una España que dejara atrás la opresión del absolutismo, Tuña pasó a ser la cuna de la libertad. El lugar en el que nació el hombre que hizo posible una isla de esperanza y modernidad en medio del reinado del monarca que pasó a la historia como el rey felón.

El pronunciamiento del general Riego en Las Cabezas de San Juan obligó a Fernando VII a restaurar la Constitución de 1812 que ponía fin al Antiguo Régimen, y lo sustituía por un Estado liberal gobernado por una monarquía constitucional. Paradójicamente, fue aquella Francia envidiada, capaz de guillotinar a un rey y redactar la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, la que puso fin demasiado pronto al conocido como trienio liberal: tres años de libertad en medio de décadas de despotismo.

Restaurada la monarquía en Francia, la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis devolvió a Fernando VII el poder absoluto y desembocó en la ejecución de Riego. Nuestro recuerdo hoy aquí es un pequeño homenaje para quien pagó con su vida la lucha por una España mejor.

La memoria democrática se defiende con el recuerdo, pero también trabajando por ella, y un político está obligado a comprometer proyectos y recursos para que no sea un esfuerzo baldío.

En la legislatura pasada, mi gobierno incorporó a la agenda social y a las aulas el reconocimiento y la dignificación de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura: honramos a aquellos que fueron castigados sólo por sus ideas. También encargamos un completo estudio sobre fosas de personas desaparecidas y firmamos un convenio de colaboración con la Universidad de Oviedo para la localización, estudio e identificación de restos.

En esta legislatura seguimos trabajando con la misma o mayor convicción. Hemos ampliado el presupuesto de la Dirección General de Memoria Democrática, hemos presentado el Instituto de la Memoria Democrática y hemos dedicado fondos a la obtención de muestras de ADN de los cuerpos hallados en dos fosas de Parasimón, en Payares. Estamos elaborando también la declaración de los Lugares de la Memoria, mantenemos el convenio con la Universidad de Oviedo para el cotejo de muestras genéticas y hemos presentado un mapa interactivo que incluye 398 fosas en 62 concejos.

Como presidente del Principado de Asturias, un territorio especialmente castigado por la guerra y la represión, me siento especialmente responsable de trabajar por aquellos que no tuvieron voz y, en demasiadas ocasiones, ni siquiera tuvieron una tumba. No se revuelven heridas, como protestan algunos, se desentierra la dignidad. Lo he dicho antes y lo repito ahora porque estoy convencido de ello: la memoria democrática es la mejor vacuna contra los totalitarismos y la injusticia. Trabajar por ella es más que una medida política incluida en un programa electoral, es un deber ético, una obligación moral y, gracias a los gobiernos progresistas que han impulsado esas leyes, un mandato legal.

En la playa de El Arbeyal de Gijón/Xixón hay un monumento. Representa a aquellos niños de los que hablaba al principio que dejaron su tierra y su familia para huir de la guerra. Ellos, como el general Riego, como las miles y miles de personas anónimas que nunca pondrán nombre a un capítulo de un libro de historia, compartieron el anhelo ilusionado de una patria libre.
 
Gracias a ellos estamos aquí. Les debemos la democracia y la libertad que ellos soñaron y nosotros disfrutamos. Por eso no debemos ni podemos olvidarlos. Nos lo advierte el filósofo español George Santayana, desde la entrada a Auschwitz,  el siniestro campo de exterminio nazi: Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo.

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El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón; el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres y la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra.

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, y el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, han descubierto una placa que identifica como Lugar de Memoria la casa natal y el busto del general Rafael del Riego.