Barbón garantiza que la Ley de Cultura e Identidad promoverá derechos y blindará las lenguas propias: “Al cuidar nuestro patrimonio cuidamos también la esencia de esta tierra, los cimientos de nuestra bandera”

El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha garantizado hoy que la Ley de Cultura e Identidad que ultima la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte promoverá derechos y blindará las lenguas propias de Asturias. “Al cuidar nuestro patrimonio, cuidamos también la esencia de esta tierra, los cimientos de nuestra bandera. Esa ley también debe ser motivo de orgullo”, ha señalado.
Barbón ha participado esta tarde en el acto institucional de conmemoración del 25 de mayo de 1808, fecha en la que la Junta Suprema declaró oficialmente la guerra a Napoleón por la invasión de España. Aquel acontecimiento dio origen a la bandera de Asturias. La comunidad conformó entonces un ejército para defender la libertad y la independencia y, al buscar un símbolo que lo representase, recurrió a la carta que el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos había escrito unos años antes, en 1794, al marqués de Camposagrado. En aquella misiva, el jurista gijonés definía cómo debían ser, según la historia, la bandera y el escudo de Asturias. “Ahí empezó la historia de amor de Asturias con su bandera, hace 218 años”, ha recordado el jefe del Ejecutivo.
Durante su intervención, en la que ha utilizado el castellano, el asturiano y el eonaviego, se ha referido al orgullo de pertenencia como “valor esencial para colaborar en el desarrollo de la comunidad” y ha reivindicado la importancia de la enseña asturiana, “acogedora y abierta al mundo, pegada a la tierra, pero con vocación universal”.
“Ondee donde ondee, el paño azul con su cruz amarilla nos transporta a los paisajes de esta tierra, sus gentes, sus costumbres y su historia. Es mucho más que un potente reclamo visual: es símbolo de identidad y memoria colectiva, un emblema que llevamos con orgullo hasta los lugares más recónditos del planeta”, ha señalado Adrián Barbón.
El acto ha contado con la participación de dos alumnos del IES Doctor Fleming, de Oviedo/Oviéu, encargados de leer la carta de Jovellanos al marqués de Camposagrado, y de los nueve estudiantes que representarán a Asturias en la Ruta Quetzal 2026, que han recogido la bandera de la comunidad que les acompañará en su viaje.
“Sirva esta jornada para celebrar el acierto en el diseño de una bandera que nos identifica y nos conmueve allí donde esté. Hagamos que, en días como hoy, luzca cada vez en más balcones, ventanas, muñecas y mástiles”, ha animado el presidente.
*Contiene varios archivos de audio del presidente del Principado, Adrián Barbón.
**A continuación se reproduce la intervención del presidente en el acto:
INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ADRIÁN BARBÓN
Hace ya seis años que nos reunimos cada 25 de mayo para conmemorar el Día de la Bandera. Desde entonces, convocamos un acto sencillo, pero también cargado de significado para todos quienes llevamos Asturias en el corazón.
Tal día como hoy, en 1808, la Junta Suprema declaró oficialmente la guerra a Napoleón por la invasión de España y el grito revolucionario de esta tierra fue prendiendo por todo el país. El pueblo asturiano alzó la voz contra la agresión exterior, proclamó su soberanía y organizó un ejército para defender la libertad y la independencia. Fue un momento épico que todavía no se conoce lo suficiente, por eso desde el Gobierno de Asturias estamos empeñados en rememorarlo y reivindicarlo. Creo que, poco a poco, lo estamos consiguiendo.
Aquel ejército en formación, que según las crónicas de la época llegó a reunir a 20.000 soldados, necesitaba un símbolo, una enseña que lo representase. Para buscar inspiración, se recurrió a la carta que Jovellanos había escrito unos años antes, en 1794, al marqués de Camposagrado, en la que definía cómo deberían ser, según la historia, la bandera y el escudo de Asturias. Para la enseña, fondo azul; la Cruz de la Victoria con la letra alfa en el brazo derecho y la omega en el izquierdo. Gracias a Alicia y Antonio, alumnos del instituto Doctor Fleming que habéis puesto voz a esa misiva, un documento esencial para la historia de Asturias que todas las generaciones debemos preocuparnos de conocer.
La historia de amor de Asturias con su bandera comenzó, por tanto, hace 218 años. Ondee donde ondee, el paño azul con su cruz amarilla nos transporta a los paisajes de esta tierra, sus gentes, sus costumbres y su historia. Es mucho más que un potente reclamo visual: es símbolo de identidad y memoria colectiva, un emblema que llevamos con orgullo hasta los lugares más recónditos del planeta. Les invito a que hagan un ejercicio muy simple: en cualquier evento que congregue multitudes, en cualquier acontecimiento deportivo, en cualquier encuentro internacional, busquen la bandera de Asturias. Es muy posible que la identifiquen al primer golpe de vista.
Esa enseña que Jovellanos ideó y justificó con devoción, apela a todas las personas que tenemos vinculación con Asturias, nos convoca y nos hace sentirnos en casa. A finales de junio, van a poder experimentar este sentimiento nueve jóvenes que hoy nos acompañan en este acto y que en breve participarán en la Ruta Quetzal, un programa de prestigio internacional en el que tendrán el honor de representar a Asturias. Aarón, Alba, Amaia, Cristina, Eloy, Martín, Olaya, Sergio y Telma, es un placer entregaros hoy la enseña que os acompañará en ese viaje inolvidable por Galicia, León y Portugal. Llevadla con la seguridad de que, tras ella, os acompaña Asturias entera.
***
Atrévome a afirmar qu’a nosa bandeira nun é solo prestosa pra os asturianos y asturianas, senón qu’é un distintivo apreciao a nivel xeneral. Gústame pensar qu’é úa insignia acoyedora y aberta al mundo, pegada á terra, pro con vocación universal. En definitiva, úa bandeira qu’acubiya, que nun afrenta nin incomoda. Úa bandeira pra todas as ocasióis.
Sin duda, é el símbolo por escelencia d’esta terra, dentro d’úa llarga nómina qu’incluye tamén el escudo, el arte asturiano, a riqueza natural, a cultura sidreira ou as nosas llinguas autóctonas. Por eso esta é úa efeméride na que tein cabida todas as sensibilidades y na que naide ha a sentirse estraño. Este acto acoye, nun espulsa. Como dixen, esta bandeira convócanos a todos y todas.
***
Desque asumí la Presidencia reivindiqué l’arguyu de pertenencia como valor esencial pa collaborar nel desenvolvimientu de la comunidá a tolos niveles. Nun me refiero a un sentimientu escluyente nin señaldosu, sinón motivador, de llamada a l’acción, de confianza en nós mesmos. Tenemos razones pa tar arguyosos de les nuestres tradiciones y de les nuestres raíces; tamién pa sofitanos nesi legáu y encarar el futuru con ambición.
Precisamente esi ye l’espíritu de la Llei de Cultura y Identidá que tamos preparando. La norma busca articular, protexer y promover los derechos culturales y llingüísticos; blindar les nuestres llingües propies, porque esa ye una manera de blindar tamién la nuestra identidá y el nuestru sentíu de pertenencia. Al curiar el nuestru patrimoniu curiamos tamién la esencia d’esta tierra, los cimientos de la nuestra bandera. Esa llei tamién tien que ser motivu d’arguyu.
Toi convencíu de que quien s’alzaron contra la invasión francesa aquel 25 (venticinco) de mayu de 1808 fixéronlo llevaos por un sentimientu poderosu: el deber de protexer Asturies, la so xente, los sos derechos y les sos instituciones. Güei, más de dos sieglos depués, correspuéndenos lo menos recordar la so fazaña, reconocer el so valor y caltener bien alto l’arguyu d’asturianía. Valga tamién esta xornada pa celebrar l’aciertu nel diseñu d’una bandera que nos identifica y conmueve ellí onde tea. Fagamos que, en díes como güei, lluza cada vez en más balcones, ventanes, muñeques y mástiles.
En cualquier casu, siempre nos nuestros corazones. En toles ocasiones, Asturies por bandera.













