El jefe del Ejecutivo subraya el compromiso del Principado con la Universidad de Oviedo y el valle del Nalón en la inauguración de la sede de las cátedras de la Cultura Minera y la Sidra
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“Conocer las señas que definen nuestra identidad nos sitúa en el presente y nos orienta hacia el porvenir”, asegura el presidente

El presidente del Principado ha participado esta tarde en la reinauguración de la Casa de la Buelga de Ciañu (Langreo), la nueva sede de la Cátedra de la Cultura Minera y de la Cátedra de la Sidra de la Universidad de Oviedo. Durante su intervención, Adrián Barbón ha reivindicado el firme compromiso del Gobierno de Asturias con la institución académica y también con el valle del Nalón.
“Ya que tanto la cultura sidrera como la minera identifican Asturias en todas partes y, de manera muy especial, en las cuencas, es lógico que convivan en buena vecindad. Que lo hagan, además, en esta casona no deja de ser un acto de justicia con el valle del Nalón”, ha señalado.
El proyecto de presupuestos autonómicos para 2026 reserva 193 millones para asegurar la estabilidad financiera de la Universidad, mejorar los salarios del profesorado y extender la gratuidad de los estudios. El próximo curso, por primera vez, la matrícula será gratuita en todos los cursos de grado y en los másteres oficiales, siempre que se cumplan determinados requisitos académicos. Barbón ha recordado estos datos como ejemplo del apoyo del Principado a la institución académica: “Como demuestran los hechos, la universidad pública es una prioridad innegable para el Gobierno de Asturias”.
También ha incidido en el respaldo del Ejecutivo a Langreo. A su juicio, las dos cátedras que tendrán su sede en el concejo, “vinculadas de lleno a la identidad de Asturias”, ayudarán a fomentar la actividad en la cuenca del Nalón. Estos dos órganos universitarios cuentan con financiación del Principado.
“Empeñarse en la investigación y promoción de la cultura sidrera y de la cultura minera no es un ejercicio inútil de nostalgia. Esa decisión responde al convencimiento de que conocer las señas que definen nuestra identidad nos sitúa en el presente y nos orienta hacia el porvenir”, ha valorado el presidente.
En su discurso se ha referido, además, al primer aniversario de la declaración de la cultura sidrera asturiana como patrimonio mundial, lo que ha supuesto “el mejor patrocinio posible”, y ha instado a defender de igual modo la cultura minera: “Cambiemos las lentes de cerca por las de lejos y así, en lugar de ver ruinas y olvido, divisaremos un patrimonio vivo, capaz de renacer”.
** A continuación se reproduce la intervención íntegra del presidente:
Jueves, 11 de diciembre de 2025
INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ADRIÁN BARBÓN
Reinauguración de la Casa de la Buelga
Un presidente del Principado se siente orgulloso de Asturias todos los días. Siempre, incluso cuando vienen mal dadas, sobran las razones para presumir de esta tierra, de su presente y de su historia, de su tradición y de su cultura. Hoy tenemos un nuevo motivo: la inauguración de la sede de dos cátedras universitarias vinculadas de lleno a nuestra identidad.
Además, estamos de aniversario. Hace prácticamente un año, la asamblea general de la Unesco declaró la cultura sidrera patrimonio de la humanidad. Aún recuerdo el hermoso discurso que pronunció la consejera Vanessa Gutiérrez en Paraguay, cuando afirmó que “la sidra es el hilo conductor que enhebra y explica buena parte de nuestra historia, de la tradición y del presente y del futuro de nuestro pueblo”.
Cierto, aquella fue una jornada histórica, un hito. Además, como si hubiese sido a propósito, como si hubiese sido planeado de antemano, ocurrió un 4 de diciembre, fecha de Santa Bárbara, patrona de la minería. Conste que no estoy hablando de alineamientos planetarios ni bobadas por el estilo, sino de una coincidencia afortunada.
En cambio, lo de esta tarde no tiene nada de improvisado ni casual. Esto sí que está pensado: convertir La Buelga en la sede de ambas cátedras responde a un planteamiento claro y coherente. Al fin y al cabo, ya que tanto la cultura sidrera como la minera identifican Asturias en todas partes, y de manera muy especial en las cuencas, es lógico que convivan en buena vecindad. Que lo hagan, además, en esta misma casona en Ciañu no deja de ser un acto de justicia con el valle del Nalón.
Este acto expresa varios significados. Aunque son obvios, es conveniente citarlos para que ninguno quede en el olvido.
Uno es el respaldo a la Universidad de Oviedo, nuestra universidad pública. Como estamos en las semanas de debate presupuestario, a idas y vueltas con los números, permitirán que recuerde que las cuentas reservan 193 millones para asegurar su estabilidad financiera, mejorar los salarios del profesorado y extender la gratuidad de los estudios. Por primera vez, en 2026 la matrícula será gratuita en todos los cursos de grado y en los másteres oficiales, siempre que se den determinados requisitos académicos. Querido rector, como demuestran los hechos, la universidad pública es una prioridad innegable para el Gobierno de Asturias.
Otro es el apoyo a Langreo. Las dos cátedras, que contribuirán a dar una nueva vida a esta casona, también ayudarán a fomentar la actividad en la cuenca. Como fui alcalde antes que fraile, intuyo las elevadas expectativas de Roberto. Por parte del Gobierno del Principado, no sólo intentaremos no defraudarlas: procuraremos superarlas.
Luis Benito García, medalla de Asturias y director de la cátedra de la cultura sidrera, sabe bien que puede contar con el empuje del Ejecutivo. Al apoyo de la Consejería de Medio Rural se sumará el próximo año la aportación de Cultura a la Universidad de Oviedo: 30.000 euros para investigación y difusión.
La cátedra minera también echa a andar con el aliento del Principado; en concreto, de la Consejería de Cultura. Estoy convencido de que dentro de unos años el legado de la minería será mucho más valorado que ahora. Hablo en sentido amplio: me refiero tanto a lo más sólido y tangible, como el patrimonio industrial, con su enorme proyección turística, como a las manifestaciones culturales asociadas a la labor en las minas, y que se han convertido en un rasgo indeleble del ser asturiano. Ya trabajamos para que sea declarada Bien de Interés Cultural, pero ese es sólo un primer objetivo. El director de la cátedra, Jorge Muñiz, puede estar seguro del compromiso del Principado.
Como decía, esos cuatro significados son evidentes. No obstante, debo añadir algo más. Este apoyo responde a una manera de entender –y, si me apuran, de sentir- Asturias. Empeñarse en la investigación y promoción de la cultura sidrera y de la cultura minera no es un ejercicio inútil de nostalgia. Esa decisión responde al convencimiento de que conocer las señas que definen nuestra identidad nos sitúa en el presente y nos orienta hacia el porvenir.
Tenemos un buen ejemplo con lo sucedido este último año. La decisión de la Unesco se convirtió en el mejor patrocinio posible para la cultura sidrera. La participación ciudadana en el Día de la Sidra o el éxito del pabellón del Principado en la Feria de Muestras fueron reveladores. Haber superado listones tan altos nos obliga a ser más exigentes con nosotros mismos. Por ello, el presupuesto incluye 900.000 euros para promoción turística o un fondo para fomentar la recuperación de llagares tradicionales. Todo confluye en el mismo propósito.
Igual tendremos que hacer con la cultura minera. En buena medida, se trata de modificar el enfoque: cambiemos las lentes de cerca por las de lejos y así, en lugar de ver ruinas y olvido, divisaremos un patrimonio vivo, capaz de renacer; en vez de entristecernos por una cultura que se apaga, celebraremos la conservación de un legado sin el cual es imposible entender la Asturias de hoy.
Mi vida está ligada a las cuencas y hoy continúo viviendo en Laviana. A lo largo de todos estos años he oído a muchas personas lamentar el cierre de los pozos, pero nunca he escuchado a nadie renunciar a esa cultura minera que moldea nuestra forma de ser. Al contrario, siempre se invoca con orgullo. Pues ahora tenemos que abrir otra etapa, para convertir ese inmenso patrimonio colectivo en un cimiento de futuro.
Con tantas ambiciones, no cabe duda de que nos queda mucho camino por delante. Sin presunción, podemos asegurar que Langreo, la Universidad de Oviedo y el Gobierno de Asturias ya lo hemos empezado a recorrer juntos aquí, en Ciañu, en la Casona de la Buelga.
*Pie de foto: el rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde; el presidente del Principado, Adrián Barbón, y el alcalde de Langreo, Roberto García, en el acto de reinauguración de la Casa de la Buelga en Langreo.








