Barbón reitera el compromiso del Gobierno del Principado con la cultura sidrera: “Haremos todo lo posible para que continúe siendo seña y emblema de Asturias”

El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha reiterado hoy el compromiso del Gobierno del Principado con la cultura sidrera: “Haremos todo lo posible para que genere más actividad económica y empleo, para que continúe siendo seña y emblema de Asturias”.
Con motivo del Día Mundial de la Sidra, el jefe del ejecutivo ha participado esta tarde en la inauguración del Llagar Casería San Juan del Obispo de Campoastur, en Siero, donde ha subrayado la importancia de la declaración de la cultura sidrera como patrimonio inmaterial de la humanidad el pasado 4 de diciembre de 2024. “Aquel día la sidra se hizo mundial, porque el mundo entero descubrió el universo relacionado con la bebida patria”, ha precisado.
A su juicio, la preservación de ese legado transmitido de generación en generación “es tarea de la sociedad entera”. En este sentido, ha repasado las últimas iniciativas impulsadas por el Gobierno del Principado, como el programa de preservación que se puso en marcha el año pasado, articulado en 115 medidas; la dotación de 900.000 euros para el plan de promoción de la cultura sidrera, la nueva línea de ayudas para la restauración de llagares tradicionales y la programación desplegada para conmemorar la efeméride que se celebra hoy.
“Es el mayor respaldo que ha recibido la cultura sidrera en décadas. Por supuesto, aún quedan tareas pendientes, pero es muchísimo más de lo que se venía haciendo”, ha valorado.
También ha agradecido la apuesta de Campoastur por la cultura sidrera, una iniciativa que contribuye a crear empleo en el medio rural y robustecer la industria agroalimentaria. “Esta iniciativa va más allá de su interés económico; también contribuye a nuestro orgullo de identidad. Con la cultura sidrera ocurre lo mismo que con nuestra bandera: son símbolos integradores que nos identifican y forman parte de nuestra memoria colectiva”, ha agregado.
*Contiene varios archivos de audio del presidente del Principado, Adrián Barbón.
** A continuación, se reproduce la intervención del jefe del Ejecutivo autonómico:
Inauguración del Llagar Casería San Juan del Obispo de Campoastur
Hoy ye un día de restallu. No lo digo por la meteorología, sino porque celebramos el Día Mundial de la Sidra, una conmemoración que va ganando peso en nuestro calendario, especialmente desde que la Unesco reconoció la cultura sidrera asturiana como patrimonio de la humanidad.
Fue una fecha para la historia. Aquel 4 de diciembre de 2024, la sidra se hizo mundial, así como suena: el mundo entero descubrió el universo relacionado con nuestra bebida patria, desde el cuidado de los pumares hasta la elaboración casera de sidra, desde los cantares al palabreru, desde la característica botella verde hasta el escanciado, símbolo por excelencia de la cultura sidrera.
La consejera de Cultura pronunció aquel día en Paraguay uno de los discursos más bellos de esta legislatura. Hago mías sus palabras: “La sidra es el hilo conductor que enhebra y explica buena parte de nuestra historia, de la tradición y del presente y del futuro de nuestro pueblo”. La distinción nos llenó de estima porque vino a confirmar de manera pública algo que ya sabíamos de puertas adentro: que nuestra cultura sidrera encierra un verdadero tesoro etnográfico.
Precisamente la necesidad de preservar ese patrimonio alienta este proyecto de Campoastur. La cooperativa amplía su vinculación con el cultivo de manzana y la elaboración de sidra aquí, en Tiñana, la milla de la sidra , para seguir cuidando el legado de las generaciones que nos precedieron. Contribuye también a alcanzar otros dos grandes objetivos de mi gobierno: crear empleo en el medio rural y robustecer la industria agroalimentaria.
Por todo ello, la iniciativa de Campoastur va más allá de su interés económico; también contribuye a nuestro orgullo de identidad. Con la cultura sidrera ocurre lo mismo que con nuestra bandera: son símbolos integradores que nos identifican y forman parte de nuestra memoria colectiva.
Cuidar esos símbolos es tarea de todos, de la sociedad entera. Este llagar que hoy visitamos es un ejemplo de compromiso empresarial con la cultura sidrera. De forma paralela, el Gobierno de Asturias también va cumpliendo con su parte.
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Estamos haciendo realidad el programa de preservación que pusimos en marcha el año pasado, articulado en 115 medidas.
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Como anunciamos en Fitur, dedicamos 900.000 euros al plan de promoción de la cultura sidrera.
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En mayo convocamos una nueva línea de ayudas, dotada con 50.000 euros y abierta hasta el día 10 de este mes, para financiar actuaciones de restauración y conservación de llagares tradicionales con interés etnográfico.
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Hoy mismo estamos desplegando una amplia programación para conmemorar el Día Mundial de la Sidra, con más de una veintena de actividades.
Es el mayor respaldo que ha recibido la cultura sidrera en décadas. Por supuesto, aún quedan tareas pendientes, pero es muchísimo más de lo que se venía haciendo. Ese es el compromiso que toca reiterar hoy en el Día Mundial de la Sidra: hacer todo lo posible para que la cultura sidrera genere más actividad económica y empleo, para que continúe siendo seña y emblema de Asturias.
Estamos decididos a ello porque si algo nos ha demostrado el reconocimiento de la Unesco es que tenemos motivos de sobra para reivindicar la singularidad de un acervo cultural que se ha cuidado y transmitido de generación en generación. Ahora nos toca a nosotros –a la sociedad entera, insisto- aprovechar el impulso la Unesco para salvaguardarlo y proyectarlo hacia el futuro. Vamos a lograrlo, que no quepa duda.
Deseo el mayor de los éxitos a Campoastur en esta nueva andadura. Confío en que esté jalonada de éxitos y, sobre todo, que la bebida que de aquí salga te de bandera y faiga bon vasu. Esa será la mejor manera de aprovechar estas excelentes instalaciones y cuidar de nuestro patrimonio compartido. Más que un deseo, es una obligación: recordemos que la cultura sidrera es un tesoro de Asturias para toda la humanidad y nosotros somos sus guardianes.












