Barbón invita al diálogo a Fade: “La alianza de la izquierda será compatible con los grandes pactos”.

El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha invitado hoy a la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) a dialogar y alcanzar nuevos acuerdos la próxima legislatura. “La nítida preferencia por la alianza sólida en la izquierda, sustentada sobre la afinidad programática, será compatible con grandes pactos sobre aquellos asuntos que todos entendemos de estado, como el impulso a la economía verde y digital, la mejora de las comunicaciones, la política demográfica o la financiación autonómica”, ha afirmado.
Barbón ha clausurado la asamblea anual de la FADE. Ante el inicio de su próximo mandato, ha querido trasladar cinco certezas al empresariado. La primera, su disposición a presidir un gobierno fuerte y estable, asentado sobre el diálogo. La segunda, que siempre antepondrá su lealtad a Asturias a cualquier interés partidista. La tercera, el respaldo a la transición hacia la economía verde con el apoyo de la ciencia y la innovación. La cuarta, su compromiso con el refuerzo del estado de bienestar. Y la quinta, que la guerra a la burocracia continuará durante la nueva legislatura. En este punto, Barbón ha mencionado explícitamente las leyes de Medidas Administrativas, Empleo Público o Calidad Ambiental.
El buen momento de la industria regional también ha ocupado parte de su intervención. Barbón ha enlazado varias noticias confirmadas en los últimos días, como la entrada inmediata en servicio de la regasificadora de El Musel, las ofertas industriales para Alcoa o que Arcelor haya solicitado la ayuda de 450 millones para producir acero verde en Gijón. “Todos esos hechos –porque son hechos, no impresiones- confirman que Asturias ha elegido el buen rumbo y ahora llega el momento de afianzar ese tránsito”, ha asegurado.
Esa transición tiene, además, un destino: colocar al Principado al frente de la nueva economía verde, digital y sostenible: “en el próximo mandato podemos culminar un larguísimo itinerario de décadas a lo largo del cual el Principado ha pasado por todas las reconversiones posibles para acabar situándose a la vanguardia de la economía verde en España”.
INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ADRIÁN BARBÓN
Clausura asamblea general ordinaria de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade)
La asamblea general de FADE es uno de las grandes acontecimientos empresariales del año en Asturias. Por lo tanto, agradezco que me hayan invitado a acompañarles. Y, si cabe, agradezco aún más que hayan decidido celebrar este encuentro en el pozo Sotón, en la médula minera de la cuenca. Es un acierto con una alta relevancia simbólica que refleja la profunda transformación económica de Asturias. Precisamente, de ese gran cambio quiero hablarles los próximos minutos.
Aunque han pasado varias semanas del 28 de mayo, el viento sigue sacudiendo las banderolas electorales con los rostros de los candidatos. Mañana mismo se constituyen los 78 ayuntamientos asturianos. Dentro de 10 días le tocará el turno a la Junta General y, en fin, el 7 de julio arrancará una nueva campaña, esta vez para la elección del Congreso y el Senado. A partir de esa jornada, serán otros y otras los que cuelguen su retrato de las farolas. Vivimos, en fin, unas semanas de transición, ajetreadas de citas institucionales y políticas.
Transición, repito, no inacción ni barbecho. Me interesa puntualizarlo: el Gobierno de Asturias continúa trabajando con plena intensidad e iniciativa y seguirá haciéndolo hasta el último instante.
Primero, porque ni siquiera estamos en funciones –esa fase se iniciará cuando se forme el parlamento-, y segundo, porque, como vengo repitiendo, no hay tiempo que perder. Nuestra tierra no se lo puede
permitir.
La pasividad es antónimo de la iniciativa. A esos efectos, recuerdo que el miedo es el mejor paralizante que existe: bloquea la mente y agarrota los músculos, impide decidir y reaccionar. Del mismo modo que la confusión y la incertidumbre son embajadoras del temor, la claridad y la seguridad lo destierran. Como jamás me permitiría contribuir a la inquietud, esta mañana voy a anticiparles cinco certezas de la próxima legislatura:
Primera. Presidiré un Ejecutivo fuerte y estable. Este objetivo será imposible sin amplios consensos políticos y sociales.
La nítida preferencia por la alianza sólida en la izquierda, sustentada sobre la afinidad programática, será compatible con grandes pactos sobre aquellos asuntos que todos entendemos de estado, como el impulso a la economía verde y digital, la mejora de las comunicaciones, la política demográfica o la financiación autonómica. Procuraremos concertar nuevos entendimientos con FADE y los sindicatos para promover el desarrollo socioeconómico, del mismo modo que mantendremos la colaboración con las cámaras, la Universidad o con los gobiernos de otras comunidades.
Segunda. Mi primera lealtad, y la primera lealtad de mi gobierno, será con Asturias. Ya lo acreditamos esta legislatura, pero conviene subrayarlo cuando nos acercamos a otras elecciones.
Colaboración y respeto institucional, siempre, pero los intereses del Principado se impondrán a cualquier identificación partidista.
Tercera. La apuesta por la transición económica seguirá en pie, e incluso con mayor energía. Ha costado mucho romper con la inercia y cambiar las resistencias al cambio por esperanzas como para descansar la mirada en el retrovisor. Mi gobierno continuará respaldando los planes inversores ligados a la reducción de emisiones, el uso del hidrógeno verde y la digitalización porque son las garantías de futuro de nuestra industria y, con ella, del crecimiento y la creación de empleo en todo el territorio, incluido el medio rural.
Es un envite que ensambla a la perfección con nuestro modelo turístico, el fomento de la ciencia y la innovación y la protección de los recursos naturales.
Cuarta. La agenda social será prioritaria para todo el gobierno. Con el trabajo de generaciones hemos edificado un envidiable patrimonio que se cimenta sobre la sanidad, la educación y los derechos sociales. Ahora nos toca responder a nuevas urgencias, como la reforma de la atención primaria, la protección de la salud mental, otro modelo residencial para las personas mayores o el fomento de la formación profesional, una de las mejores vías de acceso al mercado laboral. Para estos objetivos, y muchos otros que no nombro para ahorrar tiempo, se dedicarán todos los recursos necesarios.
Y quinta. La seguridad normativa y jurídica es un activo de las sociedades avanzadas. Las leyes aprobadas la pasada legislatura, como las de Medidas Administrativas, Empleo Público o Calidad Ambiental, son ejemplo de ello. La guerra contra la burocracia proseguirá hasta que podemos todos sus excesos. Además de la presentación de la Ley de Proyectos Estratégicos, dedicaremos prioridad al medio rural, donde el enramado burocrático es más espeso, y a la atención social. No vamos a resignarnos a soportar los atascos administrativos como una maldición del destino ni para la iniciativa empresarial, ni para facilitar la actividad en el campo ni para la tramitación de las políticas sociales.
Esas certezas enmarcarán mi labor los próximos cuatro años, íntegros en Asturias y para Asturias. Un cuatrienio que concibo como un desafío colectivo que implica toda la sociedad. Hago esta precisión porque ahora parece que sólo existen proyectos personales, pero a golpes aislados de nombres, rostros o perfiles no se construye un país ni una comunidad autónoma. Debemos renunciar a la soberbia individual y acostumbrarnos al plural del bien común.
Mi diagnóstico sobre la evolución de Asturias es conocido. Tenemos el mejor dato de desempleo desde hace 15 años y este mismo mes volverá a descender con fuerza. Las afiliaciones a la Seguridad Social van camino de rebasar el listón de las 380.000. El año pasado la inversión extranjera se elevó un 555%, el saldo de movilidad empresarial sigue siendo positivo y estamos en números récord en exportaciones y turismo.
Estos mismos días hemos conocido otras novedades importantes, como las ofertas para Alcoa, el inicio de la cuenta atrás para el funcionamiento de la regasificadora de El Musel o que Arcelor haya solicitado la ayuda de 450 millones para producir acero verde en Gijón. Qué buena noticia que después de tanta incertidumbre y frustración Windar haya puesto sobre la mesa un proyecto solvente capaz de generar medio millar de empleos en la comarca de Avilés. Y qué magnífica noticia que Arcelor haya avanzado un paso clave para consolidar sus instalaciones siderúrgicas con un plan que supondrá una inversión de más de mil millones. Asturias y su industria están de enhorabuena, con las puertas al futuro abiertas de par en par.
Todos esos hechos –porque son hechos, no impresiones- confirman que Asturias ha elegido el buen rumbo y ahora llega el momento de afianzar ese tránsito.
En el próximo mandato podemos culminar un larguísimo itinerario de décadas a lo largo del cual el Principado ha pasado por todas las reconversiones posibles para acabar situándose a la vanguardia de la economía verde en España.
Ese es el horizonte de la legislatura. Hoy, en su asamblea anual, les propongo recorrer juntos las etapas que faltan hasta cruzar ese umbral. Considérenla una invitación formal al diálogo que extiendo a los sindicatos, las cámaras de comercio o la Universidad, entre otros interlocutores. Para no alargarme voy a citar dos de esas etapas, ambas a corto plazo: la nueva era de las comunicaciones y la explotación de la ciencia, la innovación y el talento como grandes activos de Asturias.
Empiezo por la Asturias hiperconectada. La cobertura digital alcanza ya al 97% de la población y el aeropuerto ofrece la mejor cartera de vuelos de su historia. A esas dos realidades se sumará en breve la entrada en servicio del AVE. Ustedes, que pulsan el día a día de la economía, conocen la repercusión que ha tenido la alta velocidad ferroviaria en otros lugares. Por encima del sedimento de decepciones acumulado por los sucesivos retrasos, el impacto del AVE va a marcar los próximos años. Sin duda, multiplicará el atractivo turístico, pero ahí no termina el viaje. No debemos conformarnos, apearnos en esa primera estación y sólo con ese logro por equipaje. Si es importante que los ingresos aumenten de 22,5 a 36 millones, como se ha calculado, tanto o más aún puede ser su contribución al potencial logístico de la Zalia y los puertos de Gijón y Avilés.
Estamos a punto de saldar una de las grandes deudas históricas con nuestras comunicaciones. A unos meses de quebrar el espinazo al complejo secular de aislamiento y de contar con una poderosa baza para continuar atrayendo inversiones al Principado. Vamos a dejar corto el balance de estos años, que ya suma 13 proyectos y la creación estimada de 868 empleos.
Esa es una de las metas que debemos sobrepasar juntos. Tenemos que seguir colaborando en la Alianza por las Infraestructuras y la Mesa del AVE, mantener la presión con otras comunidades para impulsar el Corredor Atlántico y esforzarnos en obtener el mayor rendimiento económico posible.
La segunda etapa inmediata nos lleva a la ciencia. Desde 2019, hemos pasado de dos a doce centros de I+D+i y somos la cuarta comunidad con más porcentaje de empleo en sectores tecnológicos. Parece mucho, pero es sólo el principio. La tarea que aguarda a Sekuens, la nueva y disruptiva agencia que liderará todas las políticas de promoción empresarial, es ingente. Para que nos hagamos sólo una idea, recuerdo que, entre otros compromisos, nuestros planes incluyen:
La creación de un polo biosanitario en La Vega, en Oviedo;
el respaldo a la milla del conocimiento de Gijón, que ya factura el 7% del PIB asturiano; un centro de I+D+i sobre el hidrógeno verde y energías renovables en Valliniello, en Avilés; el apoyo a la economía del dato en las cuencas, con iniciativas como la prevista en el pozo Santiago, en Aller; y el fomento de la innovación agroalimentaria en Villaviciosa y en Laviana.
Como ven, de ideas y ambición vamos sobrados. La ciencia, la innovación y el desarrollo tecnológico no suponen obstáculos, ni siquiera retos: son aliados indispensables. Hace mucho tiempo que el potencial económico de los territorios no se calibra solamente en función de sus recursos naturales; hoy, el mayor valor endógeno es el talento, la capacidad para innovar y aplicar soluciones tecnológicas.
Les propongo que lo veamos de este modo: mediante la colaboración público-privada, podemos convertir Asturias en un auténtico yacimiento de innovación y talento. Para ello, la implicación empresarial, su implicación, es imprescindible.
Voy terminando. A veces los cambios tardan en advertirse, aunque ocurran ante nuestros propios ojos. Por inercia, por obcecación o por negación, conservamos en la retina imágenes congeladas de un ayer desaparecido y tardamos en reconocer la nueva realidad.
Pero la nueva Asturias, esa Asturias que invito a construir con diálogo y acuerdos, ya existe. Está aquí mismo, en el Sotón.
Un pozo que dio trabajo a miles de personas, que es bien de interés cultural, que se distingue por la singularidad de su doble castillete, por el memorial que recuerda a los cerca de 500 mineros fallecidos en Hunosa desde 1967, y que se ha convertido en una de las principales referencias de patrimonio industrial y atractivo turístico de las cuencas. Es un ejemplo de la reinvención de las comarcas mineras y, a mayores, de la imparable transformación de Asturias. Y al que también estoy vinculado emocionalmente: aquí trabajaron mis abuelos, mi padre, mi padrino…
Cuando FADE ha elegido estas instalaciones para celebrar su asamblea anual ha manifestado, directamente, su confianza el futuro del Principado. Por ello, de nuevo, muchas gracias.





